sábado, 22 de diciembre de 2012

Subida al pico de La Torrecilla desde los Quejigales

CRÓNICA: RAFAEL RODRÍGUEZ


Salimos del lugar habitual, Bar Estadio, a las 8 de la mañana, ocho compañeros distribuidos en dos coches. Hicimos una parada breve en la Venta el Navasillo donde desayunamos para posteriormente dirigimos al área recreativa de los Quejigales.

Tras la foto de rigor, tomamos dirección este buscando el sendero que nos llevará a la Cañada del Cuerno y posteriormente al Puerto de los Pilones. Una subida continuada entre pinsapos y con vistas muy agradables. Los primeras rampas, con alguna dificultad, por encontrarse embarradas y muy resbaladizas, la ligera brisa, el silencio y un día excelente nos ayudan a terminar el primer trayecto hacia las 11:45 horas.

Paramos para reagruparnos y tomar algo de alimento e iniciamos el segundo trayecto que nos llevara hasta el Pilar de Tolox.

Tomamos una desviación a la izquierda en la que cambia el paisaje. Recorremos la zona llamada Hoyas del Pilar. Numerosas torcas y hoyas salpicadas por algunos quejigos y especies protegidas jalonan el sendero hasta llegar a la intersección del Peñón de los Enamorados.

En el descenso nos unimos a algunos compañeros de GRUME que también realizan la misma ruta.

Bordeamos el cerro del Pilar por la derecha y descendemos por un bosquecillo del arces hasta hasta el Pilar de Tolox, al pie de la gruta donde se encuentra una imagen de la Virgen de las Nieves.

Aprovechamos para refrescarnos y descansar unos minutos antes de iniciar el ascenso al Torrecilla. Juan Manuel Usero decide quedarse y los demás iniciamos la subida a las 13:30 horas.

El sendero está muy transitado, tanto para subir como para descender, dado el buen tiempo que nos acompaña.

En las primeras rampas el grupo se alarga hasta quedar dividido en dos; Pepi, Javi, Pepe García y Gisela con algunos componentes de GRUME por delante y David Navarro, Inmaculada, María Jesús y Rafa por detrás.  

El ascenso es muy pronunciado, a veces por el sendero, a veces cortando por pasos intermedios con lascas y rocas sueltas que hacen lenta y complicada la ascensión. Tras una hora de subida, nos esperan unas impresionantes vistas en cualquier dirección, Sierra Nevada, Málaga, Cádiz, Gibraltar, África… que hacen que haya merecido la pena el esfuerzo realizado.

Brindamos con compañeros de GRUME y tomamos algo de alimento entre foto y foto, mantecados, sidra, vino y dulces para celebrar la navidad y la llegada del año 2013.

A las 15:00 horas comenzamos el descenso junto con los compañeros de GRUME, en más de una ocasión perdiendo el sendero por cortar por las distintas veredas que hay en la subida.

Nos refrescamos y agrupamos en el Pilar de Tolox y continuamos, ya que vamos algo justos de tiempo.

Los compañeros de GRUME deciden tomar un camino de vuelta distinto; por la cañada Majal de las Dolinas. Trayecto que recorre y bordea la vertiente sur del cerro del Pilar hasta conducirnos, en un suave ascenso, al Puerto de los Pilones, a donde llegamos a las 16:45 horas.

Retomamos el descenso por la Cañada del Cuerno, mientras el atardecer tiñe de tonos naranjas los pinsapos.

Bajamos rápidos y sin demasiadas paradas ya que anochece muy pronto y vamos muy justos de hora, alguna que otra caída y resbalón sin importancia hasta llegar con las últimas luces a los Quejigales cuando eran las 18:20 horas de un día con una ruta que ha merecido la pena. 




   Plano del recorrido a seguir desde Estepona a Los Quejigales.




   La ruta de Google vista desde satélite.



    Vista de la ruta en tres dimensiones.

   Perfiles del recorrido y distancias a recorrer.

De izquierda a derecha: Pepe García de la Nava, Juan Manuel Usero, Pepi González, Javier Duarte, María Jesús Piñero, Gisela Torandell e Inmaculada Jurado. Rafa Rodríguez hace la foto.

Galería Fotográfica


sábado, 15 de diciembre de 2012

Recorrido por el entorno de Casares y comida en el Hotel Hermitage


CRÓNICA: MIGUEL ALONSO

El sábado día 15 de diciembre de 2012, con motivo de celebrar la fundación del club Los Pinsapos (21-12-2010) decidimos hacer una corta ruta circular por los alrededores del precioso pueblo de Casares, finalizando en el Hotel Hermitage punto desde donde iniciamos el recorrido, donde nos reunimos en una comida de hermandad un grupo de 31 compañeros.

El entorno
El pueblo de Casares se encuentra situado en las faldas de la Sierra Crestellina. Ubicado geográficamente entre la Serranía de Ronda y la costa, destaca por la biodiversidad y la variedad de su paisaje, dando lugar a que, en este territorio, cofluyan hasta tres anbientes diferentes que forman parte de la Red Andaluza de Espacios Naturales Protegidos: Sierra Bermeja que da paso, en su extremo occidental, a un tipo de ambiente calizo; el macizo de Sierra Crestellina, que debe su nombre a la forma de los picos de sus cimas, verdaderas crestas inaccesibles. Entre ambas sierras existe una valiosa frontera natural, en la que se unen las rocas calizas y peridotitas de ambos macisos, dando lugar a una zona especialmente rica.

En las zonas del bosque se sitúan los alcornoques, los algarrobos, quejigos y castaños. En las más umbrías y en las altas, de suelo más calizo, encinas y pinos. En los espacios más degradados por los incendios predomina el matorral: lentiscos, palmitos, aulagas y jaras. En los lugares más cercanos al arroyo chopos y álamos, junto con la típica vegetación de ribera: adelfas, zarzamoras y juncos. En las zonas llanas, más cercanas al arroyo, huertos aprovechando sus fértiles tierras.

Ruta por La Celima, Arroyo Hondo y La Manga
El recorrido lo hicimos un pequeño grupo de diez socios, ya que el resto no se atrevieron dada la adversidad meteorológica. A pocos metros del hotel, donde dejamos aparcados los coches, nos desplazámos por un camino que, en bajada, discurría por La Celima y El Jaral, zonas de alcornoques, quejigos y matorral, así como por un área con construcciones de viviendas muy diseminadas. Este camino nos ofreció la oportunidad de disfrutar de impresionantes vistas de la vertiente oeste de Sierra Bermeja, el Monte del Duque, el mar Mediterráneo y la costa africana al fondo.

Nada más comenzar la andadura nos sorprendieron unas gotas de agua, pero nos incordiaron por poco tiempo. Al cabo de una hora de recorrido llegamos a la carretera que desde la costa sube a Casares, por la que anduvimos unos 500 metros en bajada hasta llegar a coger el sendero local (SL-2) por el que bajamos al Arroyo Hondo.

Este segundo tramo de la ruta discurría por un profundo valle bordeado por un bosquete de ribera, con la suerte de que, dada la frondosidad de las copas de los árboles, nos pudiéramos proteger de una leve y corta llovizna que nos volvió a sorprender.

Una vez cruzado el arroyo, comenzamos una suave subida hasta llegar de nuevo a la carretera de Casares. Desde este punto continuamos unos 800 metros a pie por la calzada, llegando al Puerto de La Cruz en 20 minutos. Finalmente continuanmos por una pasarela peatonal, paralela a la carretera y protegida por una barandilla, desde la que tuvimos unas preciosas vitas del pueblo blanco de Casares hasta llegar a una zona de aparcamientos conocida por “La Espileta”.

Aquí comenzó el tercer y último tramo de nuestro recorrido, a través del antiguo camino de La Manga-Celima (SL-3). Una vez llegados a una intersección de caminos, iniciamos el descenso por el de Celima que nos llevó finalmente al Hotel Hermitage, lugar donde iniciamos la ruta.

Comida en el Hotel Hermitage
Una vez en el hotel y gracias a la atención de Pepe, el encargado del hotel, pudimos ducharnos y cambiamos de ropa en una habitación que nos facilitó.
El hotel, de una elegante decoración, contaba con una terraza con esplendidas vistas, al igual que el precioso restaurante, situado en la parte alta del edificio central del complejo, de cara a los jardines y piscina, con una gran cristalera a través de la que teníamos unas espectaculares vistas a los montes circundantes, cubiertos por una gran arboledas, y a la costa mediterránea al fondo.

La comida transcurrió en un grato ambiente de camaradería, disfrutando de un exquisito menú compuesto de unos ricos entrantes; carne o pescado y finalizando con unos deliciosos postres caseros.

Hemos de hacer mención a la profesionalidad y buen trato recibido por los empleados del hotel Hermitage: Pepe, Antonia, Carola, Juan Antonio y Cristina.

La sobremesa estuvo amenizada por unos toques de guitarra por soleares interpretados por nuestro compañero Aoki Kazuyoshi “El niño de Morón”, un japonés afincado en Estepona al igual que el británico Robert Sinnock que nos cantó algunas románticas canciones de Frank Sinatra. Jesús Gómez nos deleitó con el tango de Carlos Gardel “Melodía de arrabal”.

Al término brindamos con una copa de cava por la exitosa “singladura” de nuestro club a lo largo de estos dos años pasados y por el venidero 2013, que esperamos superar con los nuevos proyectos de senderismo, entre ellos el de una semana de senderismo por Irlanda que prepara nuestra compañera y vicepresidenta del club, Margaret O’Connor.


   Plano de acceso al Hotel Hermitage desde Estepona por el Camino de Casares o por la Autovía del Mediterráneo (A-7).

   Vista desde satélite de la ruta circular desde el Hotel Hermitage, Celima, El Jaral, Arroyo Hondo, Casares, La Espileta, La Manga y final en el Hermitage.

   El recorrido que haremos, marcado con un trazo color rojo, desde el Hotel Hermitage, La Celima, El Jaral, Arroyo Hondo, La Espileta, La Manga y finalizando en el Hermitage.

     PERFIL DE ALTURAS Y DISTANCIAS KILOMÉTRICAS
   
De izquierda a derecha los diez participantes en la ruta: Rafa Rodríguez, José Antonio Quiros, Margaret Oconor, Pepi González, Juan Manuel Usero, Robert Sinnock, Javier Duarte, Ignacio Pérez de Vargas, Johan Setjo y Miguel Alonso.



   CELEBRACIÓN COMIDA 2º ANIVERSARIO DEL CLUB (2010 - 2012)

   En el salón de entrada del Hotel Hermitage de Casares, los 31 comensales de la comida de hermandad para celebrar el segundo aniversario (21-12-2010) de la fundación del club Los Pinsapos. De izquierda a derecha, tumbado, Robert Sinnock. Agachados en primera línea: María Fernández, Juan Manuel Usero, Lucía Gómez (la socia más joven), Miguel Alonso, Pepi González e Isabel Naranjo. De pie, primera fila: Ignacio Pérez de Vargas, Loli García, Ana Ortiz, Lupe Ortiz, Pura Ruedas, Violeta Montequín, Margaret O'Connor, Javier Duarte, Inma Martín, María Lozano y Jesús González. Segunda fila de pie: Dereck Tysdaly, Rod Wood, Pepe (encargado del hotel) Jorge Díaz, Charo García, José Garzón, José María Martín, Rafa Rodríguez, Gabriel Guerrero, Aoki Kazuyoshi, Johan Setjo, María Luisa Moreno, Roque Jesús Gómez y José Antonio Quirós.
                               
El compañero Jesús González interpreta el tango de Carlos Gardel "Melodía de arrabal".
                      
Galería Fotográfica: Excursión y Comida

sábado, 8 de diciembre de 2012

Ruta desde La Zagaleta a Las Máquinas-El Dairín


CRÓNICA: MIGUEL ALONSO

El sábado día 8 de diciembre realizamos una preciosa excursión partiendo de Estepona hacia San Pedro de Alcántara, continuando por la carretera que de se dirigía a Ronda (A-397). Una vez que rebasamos el restaurante el Coto, que dejamos a nuestra izquierda según subíamos, y llegados a la altura de la entrada a la finca de la Zagaleta (km 37,5), a nuestra derecha había una explanada donde aparcamos los coches.

Desde este lugar comenzamos el recorrido un grupo de 17 senderistas por un carril que, al inicio, cortaba una cadena que impedía el paso de vehículos y que nosotros tuvimos que soslayar por uno de los extremos.

Ante nuestra vista se encontraba la imponente Sierra Palmitera, por la que nos desplazariamos por su ladera Este, macizo montañoso situado en el término municipal de Benahavís, considerada como la continuidad natural del macizo de Sierra Bermeja en Estepona. A todo ello hay que sumar la exuberante vegetación que se mantiene gracias a la abundancia de agua que aportan sus manantiales.

Nuestra ruta transcurrió por la finca “Las Máquinas” hasta llegar al Dairín, antiguo poblado nazarí. Era un día propio de otoño, caminábamos con el aire de la mañana dando en nuestros rostros, a la vez que nos deleitábamos con el potente e inconfundible aroma del bosque mediterráneo.

El valle del Guadaiza se abría ante nuestros ojos: una gran arboleda de alcornoques, quejigos, alisos y pinos pinaster y al fondo la agreste Sierra de las Nieves destacando el famoso pico de La Torrecilla.

Al cabo de una media hora de camino dimos con unas cabañas habitadas en estado ruinoso. Una piara de negros cerditos pululaba alegremente por los alrrededores.

La caminata no se hacia pesada ya que no había prácticamente desniveles y el suelo, debido a las recientes lluvias, se encontraba blando para caminar, incluso con algunos charcos de agua que tuvimos que sortear. De las laderas varios arroyos vertían el agua de la sierra cruzando el camino, unas veces encauzadas bajo este y otras desbordadas sobre la pista.

Recorridos unos 10 kilómetros, llegamos a una bifurcación en la que un cartel nos indicaba a la izquierda para llegar al Dairín o Aidín, nombre de uno de los más destacados señores del lugar, en la época nazarí, que dio nombre a este antiguo poblado en ruinas, que se reducen a montones de piedras desperdigadas y a los muros de una torre vigía, único resto en pie de esa época, perdida entre la vegetación del monte.

Según nos contaron unos lugareños que vivían en una casa cercana, hasta no hace muchos años habitaban en este lugar unas 15 familias dedicadas a la extracción del corcho y a la cría de ganado.

La jornada resultó espléndida, disfrutando de un bello camino rodeados por una arboleda donde resaltaba el verdor de los árboles por la lluvia caída.
El regreso lo hicimos por el mismo camino de ida, pero esta vez las vistas eran otras; a lo lejos el mar y el atardecer que coloreaba el cielo con tonalidades rojizas.



    PERFIL DE LA RUTA

   © RUTA MARCADA EN COLOR AZUL

     DATOS TÉCNICOS DE LA RUTA

De izquierda a derecha, agachados: Javier Duarte y Miguel Alonso. Detrás de pie: Roque Jesús Gómez, José Antonio Quirós, Jorge Díaz, María Fernández, Marja Bolscher, Ángeles Tirado, Margaret O'Connor, Pepi González, Ignacio Pérez de Vargas, Sofía Mateos, Loli García, Inmaculada Caba, Ana Ortiz, Gabriel Guerrero y Rafael Rodríguez.


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sábado, 1 de diciembre de 2012

Ruta de los cortadores de corcho


CRÓNICA: RAFAEL RODRÍGUEZ

El sábado día 1 de diciembre, salimos de Estepona, del lugar habitual, a las 9:00 horas, en tres coches en dirección Gaucín, a donde llegamos a las 10:00 horas. Allí se nos unieron Isabel Naranjo, Jesús González, María Gómez, que venían de Málaga y Steve, amigo de Robert, que no pudo venir por cuestiones familiares.

Con un intenso frío y un claro día, comenzamos el ascenso por la ladera sur del Hacho, entre alambradas que cercaban rebaños de cabras y árboles frutales.

Una vez terminado el ascenso nos reagrupamos y tomamos el sendero que descendí suavemente por la izquierda. Avanzábamos rodeados de quejigos (roble carrasqueño o carvallo, también llamado roble andaluz), atrás veíamos alejarse el pueblo de Gaucín con la Sierra Bermeja como telón de fondo.

El sendero discurría zigzagueante por la ladera. Algunos arroyos y la vista de la Sierra de Líbar en el horizonte, completaban nuestro camino.  

Llegamos a un pozo abandonado y continuamos por un camino no muy claro, lo que hace que el grupo se divida en dos. Los más adelantados, que consiguen llegar a la pista de tierra y los demás, que decidimos volver sobre nuestros pasos buscando un mejor acceso. Pasamos una valla y tomamos un  camino de tierra quem tras unos metrosm nos conduce al sendero y a la finca y prado por el que bajamos.

Nos reagruparnos de nuevo y tras hacernos la foto de grupo, descendimos unos metros hasta encontrar la pista que iniciaba el segundo tramo de nuestro recorrido.

El camino transcurría por la ladera norte, en umbría y con bastante fresco, lo que hace que de nuevo volvamos a abrigarnos. Buscamos una parte resguardada y soleada donde comimos cuando eran las 13:30 horas.

Unos kilómetros de recorrido y algunos arroyos cruzados hasta que llegamos a la referencia que buscábamos; un roble junto al camino con un letrero que indicaba a Cortes y a Gaucín, nuestro destino, por un sendero que comenzaba a la derecha.

Iniciamos el ascenso del tercer tramo que discurría entre alcornoques y con la vista del Hacho al fondo, a nuestra derecha. Era un ascenso suave y prolongado, resguardado del viento y que dado lo avanzado de la hora se hacía más llevadero.

El grupo se fraccionó de nuevo en dos partes, llegando los últimos a Gaucín hacia las 15:20 horas.

Algunos compañeros se marcharon debido a ocupaciones personales y otros decidimos comer en la Venta Las Corchas. La llegada a los coches nos hizo separarnos y al no tener el móvil no pudimos reagruparnos, por lo que decidimos, tras unos minutos de espera, volver a Estepona.

A la llegada, dado lo avanzado de la hora, solo dos compañeros nos quedamos a comer en "El Bar d´er Pepe", en las cercanías del campo de futbol San Fernando; un plato combinado a base de huevos, patatas y pinchitos de pollo, acompañado de cerveza, con el que dimos por terminada la ruta. 


De izquierda a derecha, agachados: Javier Duarte y Steve. De pie: Isabel Naranjo, Jesús González, María Gómez, Pura Ruedas, Jorge Díaz, Roque Gómez, María Fernández, Margaret Mary O'Connor, Marja Bolscher, Ignacio Pérez de Vargas, Claudia Hare, Pepi González, Miguel Alonso y Rafael Rodríguez.

        MAPA DEL RECORRIDO
           

      PERFIL-ALTURAS

Galería Fotográfica
  

sábado, 24 de noviembre de 2012

Recorrido circular por la finca La Resinera


Crónica: RAFAEL RODRÍGUEZ

Salimos del lugar habitual dieciocho compañeros en cuatro coches en dirección Ronda, hasta la venta el Madroño donde hemos quedado citados con los guardas de la finca. Allí se nos unen el resto de compañeros que suben desde San Pedro, hasta un total de veinticinco.

Una vez reunidos iniciamos la marcha, dirección Ronda hasta la desviación hacia Pujerra. Recorremos unos Km rodeados de laderas de castaños pelados y asfalto y campo cubierto de una alfombra de hojas que dan un tono rojizo al paisaje.

A las 10:30 h aparcamos los coches en el Puerto de los Perales, junto a la entrada a la finca. Uno de los guardas nos hace la foto de rigor y nos acompañan a la verja de entrada. El día está nublado y con bastante humedad. Iniciamos el recorrido, con las instrucciones que recibimos de Antonio, el guarda más veterano, por un carril bien conservado  que desciende suavemente.

Caminamos hasta alcanzar el camino de la Herradura, que servía de comunicación entre Benahavís con Pujerra e Igualeja, bajo un matorral espeso de jara pringosa, madroños y pinos que iremos viendo a lo largo del recorrido.
Pasamos por Los Chorreros de Majal Alto. Caminamos a buen ritmo cruzando arroyos que bajan con bastante agua por las lluvias de los últimos días. Las vistas al valle son limitadas por la nubosidad, pero aún así, se puede apreciar la extensión de la finca que estamos recorriendo.

 Hacia las 13:30 h. llegamos al cruce de Los Juncales donde nos reagrupamos y aprovechamos para tomar algo de alimento y reponer fuerzas, momento que algunos compañeros aprovechan para bajar hasta la Fuente de los Alcornocales.

Iniciamos el ascenso bordeando la ladera del Cerro de Doña Juana. Cuando llegamos al Puerto del Lobo nos esperan los guardas, que muy amablemente, nos han ido dejando señales en los cruces que hemos encontrado en el trayecto. Nos indican la dirección hacia nuestra próxima parada para comer que será en la Venta Natía. La subida se hace más pronunciada lo que ocasiona que el grupo se fraccione de nuevo. La humedad hace más llevadero el ascenso hasta la venta, lugar que elegimos para comer.

Los últimos llegamos sobre las tres de la tarde, algunos compañeros ya habían comido e inician la ruta de nuevo, comemos bajo una niebla y humedad que hacían el lugar algo inhóspito. Los guardas nos indican “que no merece la pena subir al Cerro de Doña Juana porque dadas las condiciones climatológicas no íbamos a ver nada y era tiempo perdido…”. Nos dan las últimas instrucciones y se marchan al haber acabado su jornada laboral.

Volvemos a la pista principal y seguimos ascendiendo dirección norte buscando la puerta de salida. Ignacio espera a los últimos y cierra la valla abandonando la finca. Nuevamente los guardas nos han indicado el camino a seguir con señales en los arbustos de jara pringosa que jalonan  todo el recorrido.

Iniciamos una “subida moderada” que por poco acaba con algunos de nosotros después de veinte km en el cuerpo, pegados a la vaya de la finca y sin sendero definido con una pendiente elevada y un terreno muy pedregoso y suelto.

Fueron dos km y medio muy pesados y dificultosos hasta llegar de nuevo a la puerta de entrada, donde retomamos la pista hasta los aparcamientos.

Los primeros en llegar ya se habían marchado por distintas ocupaciones personales. Los últimos lo hicimos hacia las seis de la tarde. Distribuidos en los coches que quedaban, iniciamos el regreso con parada en la Venta del Madroño.

Unos cafés e infusiones al calor de la chimenea para comentar las incidencias de la ruta y dar por terminada esta salida.



  El grupo de 25 participantes: delante Antonio Peña, guarda de la finca. De izquierda a derecha, en primera fila: Ignacio Pérez de Vargas, María Fernández, Sofía Mateos, Loli García, Pura Ruedas, Ana Ortiz y Miguel Alonso. Segunda fila: Jan Vanwan, Chus Mariño, Pepi González, Gabriel Guerrero, María Lozano. Tercera fila: Rafael Rodríguez, Roque Jesús Gómez, Margaret O'Connor, Juan Manuel Usero, Ana Sola, Lola Criado, Laura Pérez y Ángeles Tirado. Al fondo: José Quirós, José María García de la Nava, Antonio Vallejo y Enrique Jiménez. No salen en la foto, Jorge Díaz y el guarda Juan Antonio Peña que hace la foto.


              PERFIL DE LA RUTA



   Esta finca tiene una extensión de 6.500 hectáreas que se encuentran ubicadas en terrenos de los términos municiples de Benahavís, Pujerra y Júzcar.




   Trazado del recorrido que haremos por la finca "La Resinera" en 3D.



Galería Fotográfica


sábado, 10 de noviembre de 2012

Recorrido por los castañares de Parauta, Cartajima y Júzcar

CRÓNICA: RAFAEL RODRÍGUEZ

Salimos del lugar habitual en Estepona trece compañeros en tres coches con dirección a Ronda. Javi y Gisela se detuvieron en  San Pedro de Alcántara para recoger a Chema, Charo y Paco. De allí al  Restaurante el Navasillo donde desayunamos, como ya es costumbre, molletes y tostadas.

A las diez nos dirigimos hacia Parauta, uno de los tres pueblos que forman el Alto Genal junto con Cartajima y Júzcar. Aparcamos junto a la fuente La Alquería y Cooperativa Genal.

La semana había estado muy lluviosa y los arroyos llevaban abundante agua, lo que nos hizo cambiar la ruta inicial hasta Cartajima por ir hacia Pujerra.
Nos encaminamos hacia la plaza principal dejando a nuestra izquierda un antiguo arco de medio punto en la calle del Altillo, hasta llegar a las últimas casas del pueblo. Seguimos en dirección sureste por un carril asfaltado. Una vez en el carril terrizo, pasamos delante de la Fuente Nueva, con poca agua. Unos enormes quejigos dan sombra y los castaños comienzan a imponer su reinado en los campos y lomas que nos rodean en contraste con la vista del pico Cancho Almola (1406 m) hacia el oeste.

Al llegar al arroyo Nacimiento o Garduño nos encontramos con un volumen de agua que hacía poco aconsejable su vadeo, por lo que tras unos momentos de incertidumbre y diálogo, decidimos volver sobre nuestros pasos e iniciar otra ruta desde el pueblo.

Al cruzar las vegas y pasar por las ruinas del antiguo Molino Real aprovechamos para coger algunos persimón y caquis que encontramos, también castañas aunque la mayoría de ellas muy pequeñas.

Antes de llegar al pueblo seguimos otro desvío por si podemos vadear el arroyo por otro lugar. Mientras esperábamos noticias de Chema y Javi que se habían adelantado, coincidimos con un grupo senderista de Málaga que se dirigían a realizar la misma ruta, les advertimos del estado del arroyo y decidieron como nosotros, regresar al pueblo.

A la entrada de Parauta, una vez reagrupados,  iniciamos la ruta hacia Igualeja de una hora y media de duración aproximadamente. Nuevamente descenso entre castaños por un camino a veces asfaltado. Hacia la mitad del recorrido nos cruzamos con un pequeño grupo de senderistas de Estepona que vienen de Igualeja, nos indican que el arroyo está crecido y que se puede pasar mojándose.

Seguimos descendiendo entre laderas de castaños, ya coloreadas en tonos ocres, rojizos  y amarillos otoñales. Al llegar al arroyo y tras constatar que la única forma de cruzarlo es mojándonos, decidimos volver al pueblo y aprovechar la Fiesta del Conejo. Estamos en tiempo para hacerlo, aunque la subida, con pendientes prolongadas, se hizo muy larga para algunos.

Llegamos a los coches a las 14:30 h. dejamos las mochilas y bajamos hacia el lugar de la celebración, una carpa situada en el polideportivo municipal. Pudimos degustar una paella de conejo y verdura muy sabrosa, acompañada de algún que otro fino y cervezas.

La orquesta Capricho amenizaba la comida en la carpa, en las afueras numerosos puestos ofrecían a los visitantes productos artesanales  de la zona: dulces, quesos, pan, aceitunas, frutos secos. 

Tras comer y realizar las pertinentes compras, aprovechamos para realizar la foto de grupo y para que algunas parejas, de manera improvisada, se marcasen algunos pasodobles, antes de dirigirnos a los coches.

Paramos en San Pedro para terminar con unos cafés e infusiones, mientras intercambiamos impresiones sobre lo que había sido la jornada. En definitiva un día muy variado en que casi nada salió como lo planeamos.

  Mapa del recorrido que haremos en coche desde Estepona a Parauta.


   Vista aérea (Google earth) del recorrido que haremos desde Parauta por Cartajima y Júzcar.

   Esquema de la ruta marcado con trazos negros de flecha.

   El grupo en Parauta, en el lugar donde se celebraba la fiesta del conejo. De izquierda a derecha: delante y agachados, Javier Duarte, Juan Manuel Cappella y su madre Gisela Torandell. Detrás, en segunda fila: Pepi González, Ángeles Tirado, Charo García, Margaret O'Connor, Ignacio Pérez de Vargas, Ana Ortiz, Ana García. Detrás: Miguel Alonso, Francisco Castillo, José María Martín, Rafael Rodríguez, Julio Agulló y Roque Jesús Gómez.


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jueves, 1 de noviembre de 2012

Circular entre castaños desde Jubrique a Genalguacil

CRÓNICA: MIGUEL ALONSO

El pasado jueves, festivo del 1 de noviembre, Día de Todos los Santos y debido a las malas condiciones meteorológicas que pronosticaban un 40 % de probabilidades de lluvia, se tuvo que suspender la excursión circular que teníamos programada desde Jubrique a Genalguacil y, después de comer en la Venta Las Cruce de este pueblo, continuar de regreso a Jubrique.

En el Bar Estadio de Estepona, lugar de salida de nuestras excursiones, nos encontramos cinco socios: María Lozano, Pepi González, José Antonio Quirós, Juan Manuel Usero y Miguel Alonso, que decidimos, ante la insistencia de José Antonio y María, dirigirnos hacia Genalguacil con el propósito de, si el tiempo en ese lugar nos lo permitía, hacer un recorrido por los alrededores.

A Genalguacil llegamos sobre las diez de la mañana, parando a la entrada para contemplar la panorámica desde el Mirador de la Huerta, continuando después, tras atravesar el pueblo, hacia el paraje de Las Cruces, donde se encontraba la venta donde comeríamos y desde cuyo lugar pudimos contemplar una impresionante panorámica desde el mirador. Una densa niebla apenas nos permitía ver la Sierra Bermeja, que teníamos al frente. Desplazábamos la vista a uno y otro lado y el espectáculo era de extraordinaria belleza, prueba de ello son las fotos que tenemos en el servidor de Picassa correspondiente a esta excursión.

Al fin decidimos hacer un recorrido desde este lugar hacia Benarrabá, bajando (10:35 h) por la vereda de los Limones, sendero de pequeño recorrido (PR-A 240), caminando los primeros 4,6 kilómetros de la ruta hacia Benarrabá, como indicaba la tablilla que había al inicio del sendero, pasando por la vereda de las Cañas y más adelante vadear por un puentecillo el arroyo de las Cañas para seguir caminando un buen trecho en llano, con el río Almarchar a nuestra izquierda.

Al poco, dejamos a nuestra derecha la entrada a una finca, continuando por una pista forestal que pasaba junto a la entrada de la finca El  Chicharral, llegando al poco al Prado de la Escribana. Una vez en este lugar, cruzamos el río Genal para subir hacia el pueblo de Benarrabá.

El tiempo invitaba a seguir el recorrido. La niebla había desaparecido y el sol hizo acto de presencia, así que decidimos llamar a Rafa, con el que habíamos quedado en que, si el tiempo cambiaba a mejor, se desplazarían un grupo de compañeros para comer junto con nosotros en Genalguacil, como teníamos proyectado hacer en un principio.

Una vez cruzado el cauce del río Genal por un semipuente de hormigón, cubriéndonos los pies el agua que sobrepasaba este paso, nos encontramos al frente con dos indicaciones que señalaban el mismo destino, Benarrabá: una señalaba a la izquierda y la otra a la derecha. Nosotros optamos por seguir el sendero de la derecha. Tras pasar una cancela, donde un letrero indicaba: “Camino particular” y “Prohibído el paso”, haciendo caso omiso a estas indicaciones ya que las balizas señalaban este camino.

Andados unos metros en una subida no muy pronunciada, nos encontramos a un lugareño que bajaba montado en una motocicleta y que, además de confirmarnos que el camino que llevábamos era una “servidumbre de paso” que el dueño de la finca había cortado arbitrariamente, nos dijo que habíamos tomado el camino más largo para llegar a Benarrabá,  el más corto era el que abajo indicaba a la izquierda. Seguimos subiendo un rato hasta que el reloj marcaba la una de la tarde, momento en el que decidiendo regresar, ya que nos faltaban varios kilómetros para llegar a Benarrabá y aún teníamos que volver a Genalguacil a donde habíamos quedado para comer en la Venta Las Cruces, entre las dos y las tres de la tarde, con los compañeros que venían directamente de Estepona.

Volvimos a Genalguacil por el mismo camino de ida, llegando al paraje de Las Cruces a las tres menos cuarto de la tarde. En la venta nos esperaban Rafa, Pilar, Roque, María Luisa y María que se estaban tomando unas cervezas con unas tapas de carrillada de cerdo.

Rafael, el dueño de la venta, nos había preparado un plato combinado, a petición nuestra, de patatas y pimientos fritos con huevo y un filetito de cerdo, una ensalada y todo ello acompañado de vino o cerveza, al gusto de cada uno. De postre, la mayoría optaron por un rico arroz con leche y luego un café o té.
Finalmente, después de la foto de grupo que nos hizo un parroquiano, emprendimos el regreso a Estepona pasadas las cinco de la tarde, dirigiéndonos a la cafetería Ophira, como suele ser abitual al término de nuestras salidas, donde departimos un buen rato mientras tomábamos unas copas.

Al final pudimos aprovechar un día que, en un principio, la meteorología nos presentaba muy malo y que gracias a la “incredulidad” de José Antonio y María pudimos disfrutar.

   Mapa con el recorrido de Estepona a Jubrique (35 km en 1 h)

   De izquierda a derecha: Pepi González, María Fernández, María Lozano, Miguel Alonso, Juan Manuel Usero, José Antonio Quirós, Pilar Arangüena, Rafael Rodríguez, Roque Jesús Gómez y María Luisa Moreno.

   
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