sábado, 11 de mayo de 2019

Recorrido lineal por el valle del río Guadiaro, desde Cortes de La Frontera a la Garganta de las Buitreras finalizando en El Colmenar


CRÓNICA: MIGUEL ALONSO
Desde Estepona partimos pasadas las 8 de la mañana hacia la Autopista del Mediterráneo (A-7) en sentido Algeciras, desviándonos en la salida 142, donde recogimos a tres compañeros que viven por esa zona, para continuar por la carretera A-377 hacia Manilva, sin entrar en el pueblo, ya que continuamos hacia Gaucín. Pasado este, continuamos en sentido Ronda hasta el Puerto del Espino (827m s.n.m.) donde tomamos el desvío a la izquierda hacia la Estación de Ferrocarril de Cortes de la Frontera tras recorrer unos 15,2 kilómetros hasta llegar  a las 9.45 horas a la Cañada del Real Tesoro junto a la estación y río Guadiaro, lugar de comienzo de la ruta después de haber recorrido 54,6 kilómetros en un tiempo de 1.40 horas.

DATOS GENERALES
Guías: Rosa María Martín y Javier Duarte.
Participantes: Enviad mensaje al Wasap del club o llamad al coordinador Miguel Alonso al número de teléfono 619 703 107
Entorno: Valle del Guadiaro (Serranía de Ronda).
Localidades: Cortes de la Frontera y El Colmenar (Gaucín), Málaga.
Itinerario: Desde la Estación de  Ferrocarril de Cortes de la Frontera, junto al río Guadiaro, a la Garganta de las Buitreras finalizando en la estación ferroviaria de El Colmenar.
Salida de Estepona: En autobús a las 8.00 horas del Bar Estadio, frente al estadio San Fernando.
Punto de encuentro: 9.30 horas en la Estación de Ferrocarril de Cortes de La Frontera.
Equipo obligatorio (se comprobará antes de salir): Botas o zapatos de montaña, bastones, chubasquero o forro polar, pantalones apropiados, agua, bocadillo, Tarjeta Sanitaria, Tarjeta FAM y DNI.
Se recomienda: Gorra, guantes, polainas, gafas de sol, bañador, crema de protección solar, silbato, bebidas isotónicas, frutos secos, fruta fresca, barritas de cereales, cámara fotográfica y prismáticos.

DATOS TÉCNICOS
Recorrido: Lineal, por un terreno con poca dificultad, al principio, junto al cauce del río Guadiaro.
Longitud del recorrido: 11,7 kilómetros.
Duración aproximada de la excursión: De 6 a 7 horas, incluidas paradas.
Dificultad: Media para la mayoría. Hay muy poca sombra.
Tipo de suelo: Pista terriza y sendero pedregoso.
Altura Mínima: 214 metros sobre el nivel del mar. 
Altura Máxima: 492 metros sobre el nivel del mar.
Desnivel acumulado en subida: 631 metros.
Desnivel acumulado bajada: 515 metros.
Velocidad Media 3,3 km/h.

Inicio del recorrido por la “Cañada del Real Tesoro”
En este lugar, junto al paso sobre las vías del tren, nos hicimos la foto de grupo (10.0h) y después, iniciamos la ruta por la carretera que transitaba junto a las vías del ferrocarril, en sentido oeste, desviándonos a la izquierda por la calle San Miguel, entre casitas con pequeños jardines delante, donde resaltaban plantas de rosales con flores de bellos colores.

Después de recorrer un kilómetro, aproximadamente, salimos del pueblo e inmediatamente cruzamos el río Guadiaro (10.35h) por un puente de estructura de hormigón que no tenía barandillas (posiblemente rotas debido a las riadas del pasado octubre).

Este tramo, el primero de los tres que constaba la ruta, desde la estación de ferrocarril de Cortes de la Frontera (Cañada del Real Tesoro) hacia el Puente de Los Alemanes, discurrió por un precioso encinar, disfrutando a nuestra derecha con continuas vistas del Macizode Líbar.

Estos días de primavera son una época ideal para hacer esta ruta, aunque este año nos sorprendió el calor reinante, entre 30 y 33 grados. Los saltos de agua y la explosión de flores amarillas de las aulagas, tojos y érguenes contrastaban con el frondoso verdor.

Unos espectaculares quejigos centenarios jalonaban el Camino de los Puertos, que traíamos con el río Guadiaro, que discurría entre paredes verticales de más de cien metros de altitud, por un paraíso natural que ha permanecido prácticamente intacto durante siglos.

Nada más traspasar uno de los portillos que cerraban el paso a los animales de la finca, nos encontramos con una piara de cerdos que estaban tumbados bajo la sombra de un gran quejigo, típico en esta zona del bosque mediterráneo.

Hacia el Puente de Los Alemanes
Este era el más complicado y difícil. Tras un buen trecho por un camino, con bellas vistas hacia el río y el tendido de vías del ferrocarril, llegados a las ruinas de un antiguo cortijo, donde hicimos una parada para reagruparnos y tomar unas frutas. Pasados unos minutos, iniciamos la bajada por un sendero, escasamente señalizado, junto a una antigua era, que rodeaba, por el lado occidental, la rocosa y majestuosa garganta del río Guadiaro, recorriendo sendas muy escarpadas deficientemente señalizadas y con bastante matorral, en una continua bajada.

Finalmente llegamos, a través de un túnel horadado en la roca, por cuyo interior discurre una tubería que conduce agua, al nombrado “Puente de los Alemanes” (13.15h) construido a 60 metros sobre el barranco, en 1918, como parte de una conducción de seis kilómetros de largo que conduce el agua a la central eléctrica de El Colmenar, desde el que tuvimos una visión de la gran profundidad de la angostura.

Una vez cruzado el puente, el sendero iniciaba una fuerte subida por la escarpada ladera hasta la cima de la loma que jalona la garganta. La subida era muy pronunciada, pero recientemente, el sendero fue rediseñado con escalones de traviesas de madera describiendo un trazado serpenteante, con lo que la fuerte subida se hacía más fácil. Haciendo paradas a la sombra de los árboles del camino, alcanzamos la cima. Una vez arriba, esperamos para reagruparnos (14.50h). Más abajo decidimos parar para consumir los bocadillos mientras disfrutábamos de un descanso, acompañados de los buitres que planeaban espectacularmente aprovechando las corrientes cálidas. El calor era grande, de unos 33 grados, según comentó un compañero al llegar a El Colmenar.

Por la Garganta de las Buitreras
Inmediatamente después del túnel, realizamos un brusco ascenso para volver a descender. La bajada era complicada por la gravilla y piedras sueltas. Algunos tramos tenían escalones muy amplios, que a veces facilitaban la bajada y a veces la dificultaban por lo resbaladizo de las piedras que han colocado, hasta llegar al otro lado del Cañón de las Buitreras, donde nos sorprende la verticalidad de sus paredes a más de 100 metros de profundidad, que llegan a ser 200 en la Garganta de las Buitreras, monumento natural situado en el extremo oriental del Parque Natural de los Alcornocales, donde el río Guadiaro, en su máxima expresión de fuerza, ha ido tallando la roca de manera implacable a través de siglos.

A nuestro paso, llegamos a un mirador situado en un rellano con unas barandillas de madera sobre el tajo del río, desde el que contemplamos, en la margen de enfrente, un paredón rocoso con cavidades donde anidaban los buitres leonados, que pudimos ver posados a la entrada de las oquedades y que majestuosamente sobrevolaban nuestras cabezas.

Un paisaje increíblemente verde con el río Guadiaro y El Colmenar en la parte más baja. Detrás, un océano vegetal que parecía no tener fin. Si mirábamos hacia atrás, a la parte alta del río, podíamos distinguir al fondo la Garganta de las Buitreras.

Último tramo hacia El Colmenar, fin de la ruta
Continuamos el camino por el sendero que iba bordeando el río Guadiaro, que llevábamos a nuestra izquierda. En un punto del trayecto (15.30h) tuvimos que cruzar por un puente de madera suspendido por unos gruesos cables de acero, hasta llegar a la Central Hidroeléctrica, aún en funcionamiento, donde una tablilla en un poste nos indicaba el camino que teníamos que seguir hasta la estación de ferrocarril, donde finalizaba nuestro recorrido.

Tras cruzar la puerta de entrada a la Central Hidroeléctrica, el trayecto seguía por una pista jalonada de unos altos eucaliptos hasta llegar a la Estación de Ferrocarril de El Colmenar (17.00h), pedanía que depende del municipio de Gaucín, situada a menor altitud que el núcleo urbano.

Una vez en la estación de ferrocarril, pudimos tomar unos refrescos en el Mesón de Las Flores, situado cerca de la estación. Después emprendimos el regreso a Estepona en el autobús que conducía Germán, que nos estaba esperando en dicho lugar.



                  VERSIÓN IMPRIMIBLE EN FORMATO JPEG


El grupo antes de iniciar la ruta en la estación de ferrocarril de Cortes de La Frontera. De izquierda a derecha: Tomás Ramos, Andrea Asmuss, Enrique Castilla, Raquel Vilchez, Alicia Ruiz, Jüergen Auf der Mauer, Juan Manuel Usero, Victor Manuel Niño, Norman Mather, Verónica Gómez, Andrés Zafra, Juan Luis Lara y María Fernández. Hace la foto, Miguel Alonso.

  VISTA DEL RECORRIDO DESDE EL SATÉLITE

 MAPA TOPOGRÁFICO DEL RECORRIDO


  PERFIL DE ALTURAS Y LONGITUD RECORRIDO


GALERÍA FOTOGRÁFICA (Incompleta)
(Fotos: Verónica Gómez, Victor Manuel Niño,Tomás Ramos, Júergen Auf der Mauer, Juan Luís Lara y Miguel Alonso. Vídeo: Tomás Ramos).





sábado, 4 de mayo de 2019

Por el Parque Natural de la Sierra de Grazalema, recorrido circular desde el pueblo de Montejaque al “Valle Escondido”


Crónica:RAFAEL RODRÍGUEZ.
Desde Estepona salimos por la Autovía del Mediterráneo A-7 en sentido Málaga, desviándonos en San Pedro de Alcántara para recoger a algunos compañeros, continuamos por la salida 172 hacia Ronda por la carretera A-397. Antes de entrar a Ronda, recogemos a nuestra compañera Pepa Aguilar y continuamos a la izquierda, en sentido Sevilla, por la carretera A-374 y, más adelante, seguimos por la carretera MA-507 que nos acercará al pueblo de Montejaque, donde llegamos después de haber recorrido 83,4 kilómetros en un tiempo de dos horas.

DESCRIPCIÓN DEL ENTORNO Y DE LA RUTA
Al llegar al punto de encuentro, en el antiguo cuartel de la guardia civil, se nos unen los guías y Jesús y Pilar. Iniciamos el recorrido en el pueblo de Montejaque dentro del Parque Natural Sierra de Grazalema.

La ruta
Recorremos la Avda. Andalucía en dirección al Ayuntamiento, pero al llegar a la Fuente Nueva nos desviamos a la derecha para salir del pueblo por la calle Tajo hasta la Fuente del Pilar situada ya en las afueras. Este camino nos lleva a dejar el pueblo a nuestras espaldas, ascendiendo por una pista en buen estado hasta unos 2.400 metros del inicio.

Tras una breve parada para que se reúna el grupo, continuamos hasta el Puerto del Almendral. Tras recorrer unos cientos de metros tomamos un desvío a la derecha abandonando la pista principal para adentrarnos en el bosque. de encinas y chaparros.

Tras recorrer el bosque por un sendero bien señalizado y con abundante vegetación a uno y otro lado llegamos al primer claro, los Llanos de Gulfo.
Acompañados por el ganado que pasta tranquilamente, recorremos los llanos entre charcas de las últimas lluvias para detenernos justo al final junto a un nuevo portillo para tomar algo de fruta y disfrutar del paisaje.

Segunda parte del recorrido hacia el "Valle Escondido"

Antes de proseguir, si miramos hacia atrás, podemos contemplar la última panorámica: de derecha a izquierda veremos la cara opuesta del Cancho de Requenque, el Cerrachón, el cerro de Zumaque y la Sierra de Mojón Alto y, girándonos algo más, el Cancho del Hondón y el Cerro de Paráuta.

Dejado el valle, nos adentraremos en el “Valle Escondido”, nombre que se ajusta a su situación, entre encinas y formaciones rocosas cubiertas de musgo con innumerables cobachas. Continuamos por medio de esta depresión que constituye un pequeño torcal de formaciones imposibles, flaqueados a nuestra derecha por el Cancho de los Enamorados y Los Frailecillos.

A partir de de aquí, el paisaje se nos muestra mucho más abierto con llanos cubiertos de encinas. Pasamos el llano del Culantro, con un poso que en épocas pasadas rebosaba originando un arroyo.

Camino entre piedras y canchos

De nuevo se abre el paisaje que nos conduce entre encinas  y vegetación hasta  un cortijo en ruinas y muy cerca del pozo, la famosa gran encina conocida por los lugareños por la “Encina de los LLanos de Zurraque”, encina catalogada como árbol singular de Andalucía. Siguiendo al punto de salida del llano, veremos otra flecha, similar a la anterior, pero esta vez marca en sentido contrario. Hasta este lugar, llevamos recorridos unos 8,5 kilómetros desde que iniciamos la ruta desde Montejaque.

Al final del llano, ascendemos por una parte pedregosa que pasa justo al borde del Hoyo de la Matanza y de la imponente encina que lo jalona.. Más adelante, entre peñas y canchos seguimos por esta misma vereda y antes de cruzar un nuevo portillo aprovechamos la sombra de algunas encinas y nos detenemos para la comida.

La vereda nos lleva hacia la derecha siguiendo la cañada del arroyo. Volvemos a traspasar otro portillo siguiendo después hasta otra zona abierta para nuevamente cruzar un portillo más que nos situará en el llano del Apeo.

Recorremos el llano por la vereda que discurre justo por el centro, en toda su longitud, y continuaremos por un camino bien marcado que se encuentra al final del llano.

Tras cruzar un pequeño arroyo continuamos  por una pista atravesando unos portillos hasta encontrar una bifurcación que indica Grazalema a la izquierda y Montejaque a la derecha.

Tercer y último tramo para regresar al pueblo de Montejaque

Siguiendo la alambrada, llegamos al final de esta donde tomamos una estrecha vereda que se va adentrando en el bosque de encinas, dejando el camino principal a nuestra izquierda. Avanzamos por esta vereda en ascenso hasta encontrarnos con una pista, que seguimos hacia la derecha, hasta ver a unos 200 metros, a nuestra izquierda, una zona descendente más despejada de arboleda.

Estamos en el Cancho del Torero, paisaje a que aprovechamos para hacernos la foto de rigor.

Continuamos por un sendero marcado que nos conduce en ligero ascenso hasta un portillo y desde allí a la Cañada de Escalante.

Descendemos una vez reagrupados antes de iniciar el último tramo, habiendo recorrido hasta este lugar 12 kilómetros de la ruta. Cruzamos el último portillo de la ruta y descendemos por una pista hasta encontrarnos con el camino de Libar, que forma parte del Sendero de Gran Recorrido GR-7 y el Sendero Europeo de Gran Recorrido E-4.

Ya solo nos restan 2 kilómetros de caminata por la pista que discurre entre las sierras de Montalate, a nuestra izquierda, y la de Juan Diego, a la derecha, hasta llegar a la Fuente de Imbro,  donde nos reagrupamos y se nos une nuestra compañera Paquita, que realiza el último tramo hasta el pueblo junto a nosotros.

Llegamos al lugar de salida a las 17:00 h. y tras dejar las mochilas en el autobús, visitamos la panadería Hermanos Gil y alguna tienda de ultramarinos donde compramos quesos y embutidos de la zona.

Nos dirigimos hacia el Bar de la Plaza donde tomamos unos cafés y unas tortas de Chicharrones que Paquita había encargado por la mañana y que nos supieron a poco.

Tras este momento de relax y conversación entre los compañeros, agradecemos a Paquita el detalle.  Volvemos a detenernos para comprar dulces y pan de camino al autobús e iniciamos la vuelta a Estepona donde llegamos a las 20:00 h dando por finalizada una jornada por paisajes de gran belleza.


                    VERSIÓN IMPRIMIBLE EN FORMATO JPEG
 

  
   El grupo en el Llano de Zurraque. De izquierda a derecha, en primera líneaa agachados: Pilar Villar, Inma Aguilar, Antonio Martín, Toñi Torrecilla, Javier Vidales y Javier Duarte. Detrás, en pié, Rafael Rodríguez, Antonio Gómez, María Fernández, Adam Armit Kerr, Ene Jalakas, Pepa Aguilar, Andy Myhill, Margaret O'Connor, Rita Durben, Julia Romero, Tomás Ramos, Enrique Castilla, Gloria Lupión, Antonio Rodríguez, Miguel Alonso, Juan Andrés Infante, Isabel Simón, Juan Luis Lara, Rosa María Martín, Lola Criado y Jesús Díaz.

  VISTA DEL RECORRIDO DESDE EL SATÉLITE

  MAPA TOPOGRÁFICO DEL RECORRIDO

 PERFIL DE ALTURAS Y LONGITUD DEL RECORRIDO

 
GALERÍA FOTOGRÁFICA Y VÍDEOS.
(Fotos: Lola Criado, Isabel Simón, Miguel Alonso, Tomás y Rafael Rodríguez).
https://photos.app.goo.gl/eMyq5Y5yqhRtKpLj8

Vídeo: Tomás Ramos