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sábado, 27 de septiembre de 2014
viernes, 19 de septiembre de 2014
Fin de semana en Granada: recorrido nocturno por el Albaycín, Ruta por la Dehesa Generalife y recorrido por la Alhambra
CRÓNICA:
MIGUEL ALONSO
El fin de
semana del 19 al 21 de septiembre, efectuamos una salida a Granda donde
disfrutamos de tres días de estancia en esta maravillosa ciudad, antigua
capital del reino nazarí, el último enclave del al-Ándalus.
De Estepona
salimos hacia Granada (16:45 h) en autobús, parando a recoger a varios
compañeros en el camino. En San Pedro de Alcántara recogimos a Paqui, Manolo y
Chema (17.10 h), en Marbella a Isabel (17.20 h) y por último, en Málaga, a
Lucía y Paco (18:15 h). Estaba programado así y salió a la perfección, con
puntualidad germana.
Tras la
última parada en las afueras de Málaga, continuamos el viaje por la carretera A-45
para desviarnos en la salida 129, tomando la A-92 M en sentido a Granada,
continuando por la A-92 para sobrepasar el pueblo de Loja hasta llegar las
cercanías de la capital granadina por la carretera A-44 (Bailén-Motril), hacia el
centro de Granada por la calle Recogidas, continuando por la calle Neptuno al Camino
de Ronda y luego por la calle Alhamar a la de San Antón, donde teníamos
reservado el alojamiento en el Hotel San Antón, situado en el número 74 de esta
calle al que llegamos a las 20:00 horas. Allí nos esperaban las compañeras Mari
Carmen, Paula y Antonia, que fueron directamente de Málaga.
VIERNES DÍA
19
Alojamiento y
recorrido nocturno por el Albaycín
Después de
alojarnos en el hotel, nos dirigimos en varios taxi hacia la parte alta del
Albaycín, recorriendo la avenida del Hospicio y la carretera de Murcia, hasta el
Mirador de San Cristóbal (21:00 h), donde iniciamos un paseo, no sin antes
disfrutar de la primera contemplación nocturna de la ciudad a nuestros pies y los
pueblecitos de la vega al fondo con sus tintineantes luces. Al oeste la
ciudadela del Albaycín (Patrimonio de la Humanidad), al frente, la muralla
defensiva, construida por los Reyes Ziríes en el siglo XI, que se extiende por
la vertiente occidental, y al fondo, las torres y palacios de la Alhambra,
destacando la famosa Torre vigía de la Vela, la más alta de la Alcazaba.
Paseo y tapeo
por el Albaycín
El recorrido
continuó por las callejuelas El Albaycín, que mantiene la trama urbana del
periodo nazarí, con calles estrechas, en una intrincada red que se extiende,
desde la parte más alta del barrio, pasando por la plaza de San Nicolás hasta
el curso del río Darro
y la calle Elvira, cercana a la Plaza Nueva.
Anduvimos por
las raíces moriscas del viejo Albaicín, comenzando el tapeo cerca de la Plaza
Larga del Albaycín alto, en el bar “Casa Jacinto” (21:20 h) continuando el
recorrido hasta el famoso Mirador de San Nicolás (22:05 h), un disfrute para
los sentidos, donde contemplaremos, a nuestro frente, al otro lado del río
Darro, la colina de la Alhambra, con sus torres, murallas y palacios
iluminados. Ante tanta belleza los versos del poeta Ibn Zamrak o Ibn Zumruk
(Granada, 1333-1394) que decían: "¡Cuánto recreo para los ojos! Mírame,
visitante. Conocerás mi ser si miras mi hermosura".
Seguimos el
recorrido hacia el paseo de Los Tristes, al pie de la Alhambra iluminada,
donde, debido al frío, las terrazas estaban desiertas. Nosotros optamos por
entrar en uno de los bares (22:30 h) donde comimos a base de las típicas tapas
acompañadas de unos vinos.
Posteriormente
nos fuimos a tomarnos unos helados en Los Italianos, un clásico en Granada desde 1936, heladería con
especialidades propias. Finalmente
nos fuimos al hotel (24:45 h), a descansar ya que a la mañana del sábado
teníamos que realizar la ruta por la Dehesa del Generalife.
SÁBADO DÍA 20
Recorrido por
la Alhambra y la Dehesa del Generalífe
Después del
aseo, fuimos acercándonos al comedor del hotel para tomar el desayuno, un bufé
bien servido que ingerimos con gusto, tras el que emprendimos el recorrido
(9:45 h) atravesando el centro de la ciudad. Al llegar a la plaza de Isabel laCatólica, se quedaron varios compañeros que subieron en el microbús de la
Alhambra de la línea C4, esperándonos en la última parada, la del cementerio de
San José, por donde pasaríamos mas tarde el grueso del grupo, que subimos a pie,
desde la Plaza Nueva, donde comenzaba una corta pero fuerte subida por la
Cuesta de Gomérez, quizá el recorrido más bello e históricamente más
interesante de subida a la ciudad palatina andalusí, para entrar a esta por la
Puerta de las Granadas (10:15 h), la antigua “Bib al-Buxar” o “puerta de las
alegres nuevas”, un torreón defensivo que constituía una de las entradas de la
ciudad, el primer monumento que nos encontramos y que marcaba el comienzo de
las alamedas de la Alhambra, frondoso bosque de álamos de época cristiana, que
ha ido modificando su aspecto a lo largo de los años, el actual corresponde a
la remodelación realizada en el siglo XIX.
Una vez
dentro del recinto de la Alhambra, continuamos, siempre en subida, a través del
bosque, en dirección norte, dejando a nuestra izquierda los jardines del
Generalife (10:35 h). Más adelante, a la altura del cementerio de San José, se
nos unieron los compañeros que habían subido en el microbús, continuando todo
el grupo completo por el carril sin asfaltar, que salía a la izquierda del
cementerio y que nos conduciría al Llano de la Perdiz.
La colina de
los reyes
Llegados a
este lugar, nos contemplaban once siglos de historia y de leyenda. Los
misterios del Cerro del Sol (1.031 m), de las laderas que ziríes y nazaríes que
convirtieron a la colina de los reyes. En
pleno corazón de la Dehesa del Generalife, casi en el centro geográfico de un
territorio en el que se asentaron las almunias: grandes huertos y palacetes
árabes durante más de 700 años, ahora conocido como Parque de Invierno.
Hacia el
este, partía el carril que recorría la ladera para llegar hacia la zona alta de
Cenes de la Vega, un punto estratégico con mil años de historia, también una
zona natural con ecosistemas mixtos entre cultivos, espacios forestales de
repoblación y matorral mediterráneo, habitado por una rica biodiversidad animal
y vegetal.
Continuamos a la
derecha por una vereda que, en bajada, a través de un pinar, nos llevó a un cruce de caminos, tomando el
de la derecha. Recorridos unos 200 metros, dejamos un cortafuegos, inicio de la
Vereda de los Franceses, continuando nosotros ascendiendo por otro carril
cortafuegos conocido por la Diagonal, por el que llegamos hasta una antigua
encina seca, también conocida por “Árbol del Ahorcado” que desemboca en los
campos de fútbol del Llano de la Perdiz (12:00 h) un área recreativa en el
costado más próximo al Valle del Darro, donde tomamos un descanso y una
granaína, que estaba con su hijo de paseo por allí, nos hizo la foto de grupo.
La vereda de
la Humbría
Continuamos
por el lado opuesto de los campos de fútbol, donde partía la llamada Vereda de
la Umbría (12:28 h), en la Dehesa del Generalife, por la que iniciamos una
bajada, rodeados de pinos y cipreses, hasta llegar a una bifurcación de sendas,
tomando la de la izquierda ya que la de la derecha conducía a la Acequia Real
de la Alhambra. Este recorrido nos permitió contemplar, al fondo, el río Darro
y a la derecha el cerro del Sacromonte. Antes de llegar a un ancho cortafuegos,
pasamos por unos bancos de época nazarí (13:42 h), hechos con lajas de pizarra
y, tras atravesar el pendiente cortafuegos, continuamos por la vereda, entre
pinos, rodeando el cerro para aparecer en la parte más elevada del mismo,
volviendo a disfrutar de maravillosas vistas.
Continuamos
por un carril que nos llevó a un emblemático paraje conocido por la Silla del
Moro (14:13 h). Desde aquí seguimos el carril hasta finalizar a la entrada de
los Jardines del Generalife.
Tapeo en el
Campo del Príncipe
Finalizada la
ruta, bajamos hacia la Alhambra desviándonos a la izquierda al llegar a la
Plaza del Tomate, para acercarnos a la explanada donde se encuentra el Hotel
Alhambra Palace (año 1910) inspirado en el monumento nazarí. Cerca del hotel
partía la Cuesta del Realejo (15:04 h), un camino escalonado en bajada que,
tras recorrer unos 400 metros, en unos diez minutos, nos llevó al Campo del
Príncipe donde pudimos sentarnos en la terraza del Café-bar Las Niñas (15:12 h)
y deleitarnos con unas típicas tapas granaínas y unos vinos.
Tras el
descanso de la comida y unas amenas charlas, emprendimos el regreso al hotel
atravesando la ciudad por la plaza del Realejo, las de Santo Domingo, Los
Campos, la de Mariana Pineda (La Mariana) y la del Campillo, hasta la calle de
San Antón, llegando al hotel (17:55 h) para tomarnos unas horas de descanso.
Salida
nocturna y tapeo en las cercanías de la plaza de Bib-Rambla
Del hotel
salimos para dar un corto paseo por la Alcaicería, la Plaza de la Pasiegas
delante de la Catedral y de allí a la zona de tapeo del Mercado de San Agustín cerca de la plaza de Bib-Rambla.
Tras un rato en la terraza de uno de los bares de la zona, nos fuimos a
tomarnos unos helados por la calle de los Oficios pasando por la Capilla Real y
la Madraza de Granada, antigua universidad coránica, también llamada, Casa de
la Ciencia o Palacio de la Madraza, que se encontraba en uno de los sitios
privilegiados de la ciudad, junto a la Mezquita Mayor y la
Alcaicería, la zona más noble del comercio. Luego continuamos
para tomarnos unos helados en la calle Reyes Católicos y de allí regresamos al hotel
(24:10 h) donde dimos por finalizado un intenso día.
DOMINGO DÍA
21
Visita por
los paseos y bosques de la Alhambra
El domingo,
después del desayuno (9:00 h), recogimos el equipaje para dejarlo en un cuarto
del hotel hasta que el conductor del autobús los recogiera antes de emprender
el regreso a Estepona.
Después del
desayuno, un pequeño grupo decidimos continuar el programa subiendo a la
Alhambra visitando los rincones más emblemáticos del entorno. Desde el hotel,
nos desplazamos andando por el Humilladero y el paseo de la Bomba hacia la
Alhambra (10:15 h), atravesando el barrio de la Antequeruela y, sorpresa
curiosa, pasamos por la calle Estepona, al comienzo de la subida a la colina roja
por la parte sureste, caminando por la calle Seco de Lucena, el callejón del
Señor, la calle Molinos, la calle Solares y por la cuesta del Caldero, al Campo
de los Mártires.
Una vez
arriba, visitamos el emblemático Hotel Palace (10:54 h), donde nos tomamos unos
cafés en la terraza del hotel, contemplando unas bellas vistas de la ciudad
desde tan maravillosa atalaya. Después nos desplazamos al cercano Carmen de los Mártires (11:53 h), y tras un recorrido por un espeso bosque de chopos,
castaños de indias, álamos… el Palacio de Carlos V (12:58 h), construcción renacentista, donde pudimos
ver una exposición de Taracea de la época Hispanomusulmana, además de
contemplar el patio de orden toscano
completamente almohadillado,
en cuyas pilastras
se insertan grandes anillas de bronce decoradas.
Terminada la
visita, nos desplazamos para comer hacia en el restaurante del Hotel Alixares,
situado frente al aparcamiento del Generalife, donde nos reunimos para comer de
bufé con el resto de compañeros que habían preferido hacer otro recorrido.
Después de la comida emprendimos el viaje de regreso a nuestros hogares, dando
por finalizada otra jornada para no olvidar.
VERSIÓN EN PDF PARA IMPRIMIR
El grupo en el Llano de la Perdiz (Cerro del Sol de la Alhambra de Granada). De izquierda a derecha: Francisco González, María Luisa Moreno, Lucía Álvarez de Sotomayor, Antonia López, Lola Criado, Toñi Torrecilla, Paula López, Paquita Naranjo, Rosa María Martín, Javier Duarte, Purificación Ruedas, Roque Jesús Gómez, Ignacio Pérez de Vargas, Isabel López, María del Carmen Martín, José María Martín, Miguel Alonso y Juan Andrés López. No sale en la foto Manuel Muñoz.
PLANO DE ENTRADA AL HOTEL SAN ANTÓN DE GRANADA
CROQUIS RUTA DEHESA DEL GENERALIFE
VISTA SATÉLITE DEL RECORRIDO
MAPA TOPOGRÁFICO
PERFIL DE ALTURA
GALERÍA FOTOGRÁFICA
(Fotos: Manuel Muñoz, Roque Jesús Gómez y Miguel Alonso)
sábado, 13 de septiembre de 2014
Recorrido circular desde Jimena de la Frontera al río Hozgarganta
CRÓNICA: MIGUEL ALONSO
De Estepona salimos (8:30 h) del lugar habitual, Bar Estadio, frente al campo de futbol San Fernando, cinco compañeras y seis compañeros en dirección a Algeciras desviándonos en la salida 130 en sentido Guadiaro-Castellar de la Frontera-Sotogrande, cogiendo, al cabo de unos kilómetros, la dirección a Jimena de la Frontera donde llegamos (9:40 h) después de recorrer unos 55 kilómetros, aparcando los coches en un parque público, justo a la entrada del pueblo. Tras aparcar los coches, decidimos hacer una visita al Castillo (siglos VIII-XV) que se levanta en la parte alta del pueblo.
El castillo de Jimena de la Frontera
El castillo de Jimena de la Frontera
Comenzamos el recorrido (9:50 h) atravesando las peculiares y empinadas calles del pueblo, hasta llegar al emblemático edificio por excelencia de la localidad, el Castillo-Fortaleza, probablemente levantado sobre las ruinas de la antigua ciudad fenicia de Oba, de máximo esplendor en época de la dominación musulmana y sobre todo, por su posición fronteriza.
La ruta por la Vereda de Ubrique
Tras la visita del entorno del castillo, retornamos al centro del pueblo continuando en dirección al Camping de Los Alcornocales, pasando por el Callejón Techado, el Callejón del Horno y, una vez que cruzamos la población, al llegar a la Fuente Nueva, continuamos por la calle del mismo nombre, coincidente con la Ruta de los Almorávides y Almohades, hasta llegar a la intersección con la carretera CA-8201 (Jimena de la Frontera-Puerto Galis), donde iniciamos la ruta propiamente dicha (11:15 h), ascendiendo por una calzada, la Vereda de Ubrique (sendero de Gran Recorrido GR-7), antiguo camino empedrado que conducía a Sevilla donde, antes de continuar la andadura, nos hicimos la fotografía de grupo.
Tras la visita del entorno del castillo, retornamos al centro del pueblo continuando en dirección al Camping de Los Alcornocales, pasando por el Callejón Techado, el Callejón del Horno y, una vez que cruzamos la población, al llegar a la Fuente Nueva, continuamos por la calle del mismo nombre, coincidente con la Ruta de los Almorávides y Almohades, hasta llegar a la intersección con la carretera CA-8201 (Jimena de la Frontera-Puerto Galis), donde iniciamos la ruta propiamente dicha (11:15 h), ascendiendo por una calzada, la Vereda de Ubrique (sendero de Gran Recorrido GR-7), antiguo camino empedrado que conducía a Sevilla donde, antes de continuar la andadura, nos hicimos la fotografía de grupo.
La subida no era muy pronunciada, pero si dificultosa por lo agreste del terreno en algunos tramos y por el calor que comenzaba a apretar, por lo que nos tuvimos que detenernos en alguna ocasión para reagruparnos y tomar algo de líquido. Caminábamos entre olivos, acebuches y matorrales con unas espléndidas vistas del pueblo de Jimena de la Frontera a nuestras espaldas.
Tras una subida de dos kilómetros, aproximadamente, llegamos a la intersección con otro sendero (12:04 h) que continuaba en descenso por la derecha. Nosotros seguimos, tras superar dos verjas de protección del ganado, por un cortafuegos en ascenso hasta un mirador (12:09 h) donde había un panel informativo sobre el lugar.
A partir de aquí, fuimos descendiendo suavemente por unas pista forestal que atravesaba un bosque de pinos piñoneros, característicos por su bajo porte y copa redondeada. Su posición alineada denotaba que eran de plantación en un terreno de arenisca, propio de alcornocales y no de estos pinos.
Pronto llegamos al Mirador de las Asomadillas (12:40 h), donde gozamos con unas vistas espectaculares en un arco de 360 grados, de izquierda a derecha, del valle del río Hoz Garganta, Jimena de la Frontera, el Peñón de Gibraltar y el pico Yebel Musa al fondo, en la costa magrebí, momento que aprovechamos para hacer fotos.
Desde este punto iniciamos el descenso hasta la carretera, que ya habíamos cruzado al inicio de la Vereda de Ubrique (12:49 h) para seguir descendiendo hasta el río. Era un tramo con poca dificultad y corto, que superamos sin mayores dificultades.
El río Hozgarganta
El río Hozgarganta
Volvimos a cruzar otra puerta y tras unos metros llegamos a la orilla del río, a la primera poza (13:54 h), momento que aprovechamos para darnos el primer baño y tomar los bocadillos.
Después de un buen rato de baños en la poza y unas amenas charlas bajo la sombra de los árboles, continuamos el camino (14:50 h) siguiendo la ribera del río, que atravesamos a la otra orilla por un paso de bloques de hormigón puestos en fila para salvar la corriente del agua, que en este caso era escasa.
Caminamos entre cantos rodados hasta llegar a otra pasada de bloques de hormigón, que nos condujo a la Vereda de La Maestranza. Esta discurría aguas abajo en paralelo a la margen derecha del cauce del río, sendero que en algunos tramos estaba excavado en la arenisca, lo que denotaba el trasiego que tuvo este camino en tiempos no muy lejanos. Caminábamos a veces por terreno pedregoso y otras entre la vegetación, descendiendo en dirección sur, por una ruta paralela al río y salpicada de impresionantes recodos de lajas y vegetación con algunas playas y pozas fluviales donde reposaba tranquilamente el ganado vacuno y caprino, abundante en esta zona.
Llegados a la Casa Esquivel (17:07 h), tuvimos que cruzar de nuevo el río, iniciando el ascenso hasta un cruce y continuando un corto tramo por un camino en buen estado, llegando a otra de las pozas del río que decidimos obviar para aligerar el camino ya que teníamos sed y apenas disponíamos de agua.
La fábrica de Artillerí y el Cao
La fábrica de Artillerí y el Cao
Seguimos por la margen izquierda del río por un sendero zigzagueante junto a unas casas, antiguos molinos, y campos de labor. Tras recorrer un kilómetro aproximadamente, llegamos al cruce de la Vereda Encubierta, que conducía en ascenso al Risco y al Castillo y por la izquierda, paralela al río, a la antigua calzada romana y a la Fábrica de Artillería de tiempos de Carlos III.
Decidimos tomar este último camino, más largo, para visitar las ruinas de la fábrica de Artillería y el Cao (17:21 h), donde se tomaba el agua para los hornos de fundido del mineral, que pueden considerarse como los segundos altos hornos andaluces, tras el próximo de Cartajima, en aquél 1761. A orillas del Hozgarganta, en la Pasada de Alcalá, se levantan los restos más significativos, como el murallón.
Después de abandonar los restos de la fábrica, seguimos por la pista de tierra hasta cruzar el río por un puente, continuando el camino de subida al pueblo por la continuación de la Pasada de Alcalá, una carretera asfaltada con la dificultad añadida del calor sofocante que hacía.
A unos dos kilómetros llegamos al primer bar que encontramos, cerca del aparcamiento donde teníamos aparcados los coches, el Restaurante Cuenca, que tenía aire acondicionado, donde saciamos la sed con agua y frescas cervezas, mientras esperábamos al otro grupo que subieron al pueblo por otro camino y se habían metido en otro bar a refrescarse. Una vez todos juntos, emprendimos el regreso a Estepona pasadas las siete de la tarde.
TEXTO EN FORMATO PDF PARA IMPRIMIR
El grupo al inicio del recorrido por la Vereda Ubrique. De izquierda a derecha: Manuel Muñoz, José Luis Jiménez, Paca Reyes, José Antonio Quirós, Luis Resina, Susana Serradilla, Miguel Ángel Pernas, Charo García, Pepi González y Violeta Montequín. Miguel Alonso no sale porque es quien hace la fotografía.
DOCUMENTO EXIMENTE DE RESPONSABILIDAD A RELLENAR
RECORRIDO DE ESTEPONA A JIMENA DE LA FRONTERA
CROQUIS DE LA RUTA MARCADA CON TRAZO COLOR VERDE
VISTA SATÉLITE
MAPA TOPOGRÁFICO
PERFIL DE ALTURA
GALERÍA FOTOGRÁFICA
(Fotos: Miguel Alonso y Manuel Muñoz)
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