sábado, 24 de marzo de 2012

Fiesta de la primavera - recorrido y paella


CRÓNICA: RAFAEL RODRÍGUEZ Y MIGUEL ALONSO
Una vez que conseguimos acceder al Parque de Los Pedregales por el camino que conducía a ADANA (centro de acogida de perros abandonados), pudimos llegar hasta el recinto techado, lugar escogido a causa de la tenue lluvia con que nos sorprendió el día, donde se harían las paellas y donde se celebraría la comida.

Descargado de los coches todos los utensilios para la comida, el grupo que quería visitar el cercano Centro de Interpretación Arqueológica, (contiene la reproducciones de dólmenes y restos neolíticos del cercano yacimiento de Corominas) nos dirigimos a la puerta del mismo hacia las 10:15 h y tras unos minutos de espera apareció Victoria Infante, la persona encargada de efectuar la visita al Centro, conduciéndonos a la primera sala que servía de aclimatación a la tenue luz existente dentro del conjunto.

Sobre unas fotografías del yacimiento del Monte Corominas (frente al conjunto, en dirección sur) nos explicó cómo se encontró este yacimiento y la importancia arqueológica que tiene.

Ya en la sala principal fuimos observando los paneles explicativos y los restos arqueológicos compuestos de puntas de flecha, vasos campaniformes, herramientas agrícolas, ajuares, armas…, para finalizar con las recreaciones de los enterramientos llevadas a cabo por Carmen e Ildefonso, arqueólogos municipales de Estepona, con explicaciones muy didácticas y amenas.

Finalizada la visita hacia las 11:30 h, volvimos a reunirnos con el grupo y José Antonio Quirós, vocal de senderismo del club, organizó la ruta que haríamos tras una breve charla con los participantes (un grupo de14 participantes), emprendiendo el camino en tres vehículos en dirección a Casares. Tras superar la Planta de Reciclado de Residuos Sólidos, aparcamos los coches en el arcén y comenzamos la ruta por un camino que salía a la derecha y ascendía suavemente hacia el Valle de La Acedía.

La lluvia hizo acto de presencia en las primeras rampas del sendero, lo que no fue óbice para continuar hacia nuestro destino. El camino era de una gran riqueza y variedad. Al principio discurría por un paisaje típico de umbría con una vegetación muy variada para, una vez finalizado, dar paso a una zona forestal mucho más difícil y técnica con alcornoques, pastizales y antiguos campos de cereal que nos conducirían hasta otra pista forestal que enlazaba con el camino del Monte Duque.

La ruta se podía considerar también de gran valor etnográfico ya que pudimos observar los restos de un antiguo molino de tracción hidráulica, que utilizaba la corriente del agua para mover las piedras que molerían el cereal, siendo este uno de los que abastecía a la comarca de harina. Así mismo vimos el antiguo convento de Santa Catalina, cuyo nombre deviene de una fuente ubicada a sus pies, utilizado posteriormente como cuartel de los carabineros.

Según caminabamos, ante nuestros ojos se nos ofrecían unas vistas impresionantes de Sierra Bermeja, destacando en primer término el Monte del Águila al norte y más al oeste el cerro de las Moscas. Mientras, Francisco, el padre de José Antonio, iba distrayéndose trenzando unas fibras de esparto nuevo, verde aún, que recogía en el camino, llegando a fabricar un trozo largo de cuerda, una tarea artesanal ya en desuso, que al final terminó regalando a Emilie.

Ya en la pista forestal de acceso al camino del Monte Duque, José Antonio decidió volver, dado lo avanzado de la hora. Llegando nuevamente a los coches a las 14:45 h y a los Pedregales a las 15:00 h, después de un bello recorrido de 8 kilómetros que agradecimos a José Antonio con el aplauso de los caminantes.

El grupo que se quedó en el parque, dirigido por Chema, se afanó en la preparación del agape, compuesto por dos paellas, una de mariscos, con un fondo de hortalizas y un fumé de pescado y marisco: almejas, gambas, calamares y cigalas y una segunda paella con un fondo de hortalizas, caldo de carne y pollo, morcilla, chorizos rojos y criollos.

Una vez que se sofreían en las paellas los ingredientes, se fueron preparando las ensaladas por otro grupo integrado por Lupe, Ana, María y otros compañeros.
Mientras se iban realizando los platos, fueron llegando el resto de compañeros que solamente participaron en la comida, completando un total de 45 participantes entre socios y amigos.

Reunidos todos, los compañeros de la excursión llegaron sobre las 15:00 h, se procedió a encender de nuevo los fuegos rematando las dos paellas al cabo de pocos minutos de cocción. Pasado un tiempo de reposo, el arroz estaba listo para ser "devorado", dando comienzo a la comida distribuidos en las mesas que habíamos traído para ello.

El vino de Ribera del Duero, las cervezas y bebidas carbónicas para refrescar el paladar, nos hicieron engullir el arroz y ensaladas con avidez, dado por el tiempo de espera sufrido por los que no habían participado en la excursión, soportando el olor del condumio, y los otros por el esfuerzo de la ruta.

Como colofón de la comida, unos platos de postre compuestos de fresones acompañados de nueces y nata, que nos supieron a gloria, que estaban decorados con unas banderitas del club, confeccionadas al efecto, con la inscripción en uno de sus lados de “Los Pinsapos, fiesta de la primavera año 2012”.

Un feliz día que pasamos y que finalizamos haciendole entrega de unos diplomas a la socia más joven del club, Lucía Gómez (7 años) hija de nuestra compañera Charo, en reconocimiento a su participación en las dos últimas excursiones pasadas a las que llegó a finalizar su recorrido como cualquier mayor.


   De izquierda a derecha: 1ª fila: Derck, Charo, Javier, Gisela, Juan Manuel, Miguel, Yolanda, Isabel, Ángeles y Chema. 2ª fila: Francisco, Francisca, Lupe, Gloria con Adrián en brazos, Ana, María, Pilar, María Luisa y Roque. 3ª fila: Isabel, Emili, José Garzón, Anita, Ángela Mary, Trevor, Antonio, Margaret y Beatriz. 4ª fila: Rocío, Juanjo, Luis Miguel, José Antonio, Michael, Richard, Sean, Jaime, Andrés y Robert. No salen en la foto: Lucía, Miki, Clara, Carlos, Leticia y Rafa que hace la foto.


Vídeo Fiesta de la Primavera

Galería Fotográfica

sábado, 17 de marzo de 2012

Subida al castillo de El Nicio


CRÓNICA: MIGUEL ALONSO
Desde el Bar Estadio nos dirigiremos en coche un pequeño grupo hacia la avenida Litoral, hasta llegar a los aparcamientos situados en la zona cercana al colegio de San José, en la desembocadura del arroyo La Cala, donde dejamos aparcados los coches, ya que este era el punto de inicio de la ruta.

Una vez reunidos los quince participantes, iniciamos el recorrido en la “Puerta Verde de Estepona”, cuando eran las 9:15 h, circulando por la margen izquierda del arroyo La Cala, Vía Pecuaria conocida también por “Camino de Estepona a Jubrique” que se dirige en dirección norte por la rambla de dicho río continuando hasta llegar, por Sierra Bermeja, en las proximidades del río Castor, cuya longitud total de este primer trazado (proyecto de restablecimiento de vías pecuarias no terminado) es de aproximadamente seis kilómetros.

Caminábamos entre cañaverales y fincas privadas, donde destacaban las plantaciones de cítricos. El camino transcurría por un piso asfaltado, con cierto tráfico de vehículos y motocicletas, con la autopista A-7 a nuestra derecha y Sierra Bermeja a la izquierda.

Sobrepasamos las istalaciones de las empresas Pérez Cano y la Yeguada. A los pocos metros giramos a la izquierda para pasar bajo un puente sobre el que pasaba la autovía de peaje AP-7, continuando el camino con el arroyo a la izquierda. Más adelante transitámos por la cuesta de los Mojones, con piso de tierra, teniendo a nuestra derecha la autovía A-7. Cerca de un puente a gran altura, sobre el que circula la autovía de peaje AP-7, giramos a la derecha cruzando el río Padrón que se encontraba totalmente seco.

Por un camino asfaltado, entre plantaciones de cítricos, pasamos por una estación de bombeo de agua potable y más adelanate ante la entrada, bajo un arco, de la urbanización Forest Hills. En pendiente (20%) seguimos la subida pasando junto a un solitario alcornoque, hasta llegar a una rotonda donde había una panadería, cuando eran las 10:20 h. En este lugar nos reagrupamos, y tras un breve descanso, continuamos por un camino que seguía a la izquierda y que una indicación señalaba como “Altos de Forest Hills”.

Tras una fuerte subida llegamos a un llano desde el que contemplamos una desastrosa actuación urbanística, una mole blanca de apartamentos que distorsionaban la panorámica.

Pasada la urbanización, seguimos subiendo hasta llegar a un camino de tierra (10:45 h) jalonado de abundantes plantas de jara que la brisa acariciaba dejando un agradable olor. Ibamos transitando atravesando un joven pinar y disfrutando de la visión de Sierra Bermeja a nuestra izquierda.

Por fin, tras recorrer un buen trecho, llegamos al castillo de El Nicio (12:05 h). El GPS marcaba que habíamos andado, desde el inicio, 6,8 km alcanzando una cota de 325 m.

El yacimiento de El Nicio se encuentra ubicado en uno de los cerros intermedios entre la llanura costera y la Sierra Bermeja. Podemos estar ante el primer asentamiento de altura vinculado a la aristocracia hispanogoda (segunda mitad del siglo IX). El cerro está circundado por dos ríos, el Castor al este y el Padrón al oeste y la vegetación la componen alcornocales y, en las laderas de exposición más umbrosa, alcornocales-quejigales, salvo en aquellos puntos donde afloran mármoles y calizas, cuya vegetación potencial es de encinares, algarrobales y, puntualmente, pinares de negral béticos.

Una larga estancia en el lugar nos permitió recorrer la ruinas del castillo y disfrutar de unas impresionantes vistas panorámicas. Después de un merecido descanso, que aprovechamos para comer, emprendimos el camino de vuelta (14:30 h).

A Forest Hills llegamos después de recorrer 2.300 m y al arco de entrada de la urbanización a las 15:30 h.

Esta vez cruzamos el río Padrón más abajo, continuando por un camino de tierra que en subida nos llevó a una carretera que se uniría a la que tomamos por la mañana, en el desvío que se dirigía bajo el puente de la autovía A-7. A los aparcamientos, junto al arroyo de La Cala, fuimos llegando poco a poco; los primeros a las 16:05 h y los últimos 20 minutos más tarde, después de haber recorrido un total de 17 km en 7 horas y diez minutos.

Posteriormente no desplazamos al chiringuito Palm Beach situado en la playa de La Rada, a la altura de donde teníamos aparcados los coches, para tomarnos unos refrescos a los que nos invitó nuestra compañera Margaret, ya que era el día de San Patricio patrón de Irlanda, su país.

Después, como ya es costumbre, terminamos en el Restaurante Ophira (del griego, oro) de la avenida de Juan Carlos I de Estepona, donde tomamos unos cafés dando por finalizada la jornada hacia las 20:00 h.


De Izquierda a derecha: Jesús, Isabel, Gema, Jaime, Violeta, Margaret, Pepi, Yolanda, Rafa, Teresa, Lupe, Ana, Miguel, Roque y Chema.


Aquí tenéis el vídeo y las fotos de esta salida. Para visualizar ambas, haced doble clic sobre las imágenes.

Vídeo Castillo EL NICIO

Galería Fotográfica

sábado, 10 de marzo de 2012

Recorrido por las minas de San Manuel de Estepona

CRÓNICA: RAFAEL RODRÍGUEZ

Salimos de Estepona desde el Bar Estadio, lugar habitual en nuestras salidas, cuando eran las 8:50 h, sin nuestro compañero Chema que se tuvo que desplazar a Madrid por el fallecimiento de su madre (que en paz descanse).

Después de esperar a algunas compañeras que estaban desayunando, tomamos dirección oeste, hacia la gasolinera BP, junto a la rotonda de la avenida de Juan Carlos I, para seguir, en dirección norte, unos trescientos metros hasta coger el desvío del Camino De las Puertas, a la izquierda, pasando bajo el puente de la autopista. Tras cruzar el río Monterroso, nos dirigímos al cruce con la antigua carretera de Estepona-Jubrique, junto al nuevo cementerio.

Seguimos en dirección norte, comenzando la subida de la Loma del Esparragal, un tramo largo y con una pendiente prolongada que hizo que el grupo se disgregara. Entre campos y escombreras llegamos al final de la subida, donde nos fuimos reagrupando mientras contemplábamos una panorámica de la Sierra Bermeja y avistábamos nuestro lugar de destino.

Al fin iniciamos la bajada hacia el aprisco-cabrerizas, propiedad del  Ayuntamiento de Estepona, ahora en deshuso, para dejar la cómoda pista de tierra e iniciar la subida por el río Guadalobón hacia las minas.

Era una subida complicada, debido a la abundante maleza y a que no había un sendero definido, lo cual hizo que tuviéramos que ir serpenteando, campo a través, con la mala fortuna de que una compañera sufriera una caída, que afortunadamente no le impidió seguir, hasta que por fin llegamos a las ruinas de las viviendas que en su día utilizaron los mineros.

Una vez allí, continuamos por lo que en otro tiempo fue una pista utilizada para la bajada de los materiales extraídos de la mina, que en la actualidad está totalmente impracticable. Llegando a la parte final, una tenue lluvia nos acompañó hasta dar con las primeras escombreras de mineral, que nos señalaban el camino, y la boca de la mina que se encontraba oculta por la maleza.

Reagrupados, algunos compañeros decidieron esperar en este punto, mientras que es resto del grupo cruzamos un pequeño arroyo y tras bordearlo, entre zarzas y jérguenes, accedimos por la ladera Oeste a la entrada de la mina. Era un paso difícil, debido al terreno que pisábamos, arenoso y resbaladizo. Poco a poco fuimos pasando este pequeño tramo hasta llegar a la mina.

Una vez en la entrada, aprovechamos para hacer algunas fotos, inspeccionar las galerías existentes, charlar con los compañeros sobre la excursión, descansar y tomar un poco de alimento.

Al emprender el regreso, Roque y Jaime se adelantaron cortando algunas zarzas con el fin de dejar el paso libre, mucho más cómodo, para volver a cruzar el arroyo y reagruparnos de nuevo.

Iniciamos la bajada hasta llegar a los restos de la construcción más grande y antigua, cuando de nuevo la lluvia hizo su aparición mientras iniciábamos el descenso hacia el río. Ya en la orilla Este, aprovechamos para hacer la foto de rigor, la del grupo con la bandera del club.

Nuevamente marchamos por la pista de la mañana hasta la entrada hacia el aprisco y cruce del Club de Tiro La Monardilla. En este lugar, el grupo se dividió en dos: unos decidieron volver al pueblo por distintas ocupaciones personales y el resto, continuamos pasando por el Club de Tiro hacia la carretera de los Reales para alargar la ruta un poco más.

Tras pasar algunas cercas de ganado, llegamos a una verja donde nos encontramos con José, el cabrero, que nos comentó que había más pozos además del que habíamos visitado, incluso nos habló de uno en Los Reales, junto al aparcamiento de la Placeta Genalguacil.

Ya en la carretera de Jubrique, continuamos hacia Estepona, recorriendo un tramo de un kilómetro, hasta el llegar al cruce con el carril de La Malagueña, por el que descendimos entre alcornoques, fincas particulares, olivos y chaparros, hasta llegar de nuevo al Camino de las Puertas, volviéndonos a reagrupar cerca del puente de la autopista para continuar hasta el lugar de inicio de la ruta, en el Bar Estadio, cuando eran las 16:15 h, después de haber completado una distancia de 15,8 km según marcaba nuestro GPS.

Algunos compañeros se despidieron en este lugar y otros decidimos tomar unos “pescaitos” en el Bar Macías, junto al campo de fútbol San Fernando. El cafelito y el postre, como ya viene siendo habitual, lo tomamos en la cafetería Ophira donde dimos por finalizada la jornada hacia las 20:00 h.


   
De izquierda a derecha: Rafa, Roque, Javier, Ángeles, Maribel, Sofia, Charo y Lucía, Ana, Miguel, María, Trevor, Margaret, Ángela, Anita, Belén, José Antonio, Jaime y Robert.
   
Aquí tenéis las fotos y vídeo de esta salida. Para reproducirlas, haced doble clic sobre las imágenes.


Vídeo Minas San Manuel


Galería Fotográfica



ESTE ES EL ITINERARIO DE LA RUTA: para ver fotos y detalles, pulsad sobre los iconos. También se puede cambiar la visualización del mapa (ampliar, desplazar arriba y abajo, derecha e izquierda, 3D, callejero, etc.).

 
 Hacer clic aquí para ver las MINAS DE SAN MANUEL en un mapa más grande.

sábado, 3 de marzo de 2012

Marbella, Llanos de Juanar y Cruz de Juanar

CRÓNICA: MIGUEL ALONSO

De Estepona salimos, pasadas las 8:30 h, un grupo de diez socios en dos coches, dirigiéndonos al punto de encuentro con el resto de compañeros en el inicio de la ruta, situado cerca del cementerio de Marbella.

Una vez que llegamos a la salida 185 de la Autovía del Mediterráneo A-7, nos dirigimos hacia la carretera de Ojén A-355 y pasado el Centro Comercial de La Cañada nos situamos en el centro de la carretera para desviarnos en la rotonda hacia el cementerio y dirigirnos por la carretera que sale a su izquierda, (llamada de la Montúa). A unos cincuenta metros tomamos un desvío a la derecha, justo al lado del restaurante La Kaskada, continuando unos metros más adelante hasta llegar a la altura de una cadena que nos impedía el paso con los coches.

En este lugar aparcamos los vehículos bajo la arboleda y al poco llegaron el resto de compañeros completando un grupo de 15 socios del club, emprendiendo seguidamente la marcha a pie, cuando eran las 9:30 h, sobrepasando la cadena por un lateral para iniciar la subida hacia Puerto Rico Bajo.

Al fondo teníamos la montaña de la Cruz de Juanar y una impresionante pared de roca caliza con cuevas, uno de los primeros lugares habitados en Marbella por los pobladores prehistóricos.

Al cabo de un kilómetro de recorrido, cuando la pendiente tomaba un desnivel más pronunciado, dimos con un atajo nuevo que partía a nuestra derecha y que nos evitó la antigua subida por una rampa muy dura.

A lo largo del camino fuimos observando un serie de marcas de pintura roja, aunque el camino estaba en buenas condiciones y no tenía pérdida. Al poco llegamos a la tubería que lleva agua a Marbella desde el manantial de Puerto Rico, por una senda que sube serpentendo a la derecha de este tubo.

Una vez que alcanzámos una cierta altura, pudimos disfrutar con la contemplación de unas extraordinarias vistas de la costa y de la ciudad de Marbella.

Ibamos caminando por una zona muy frondosa, compuesta por un matorral característico de la vegetación mediterránea: jaras, romero, palmitos, tomillo… En cuento a la arboleda, el camino se encontraba jalonado por especies como pino carrasco, pino piñonero, sabinas, madroños y quejigos.

Al fin llegamos a una casa abandonada, que integraba un cortijo que antaño tubo gran actividad. Tras recorrer un trecho entramos en una zona de pinar donde un cartel nos anunciaba que estábamos en el lugar conocido como Puerto Rico Alto. Eran las 11:00 h y tras un descanso, que aprovechamos para tomar algún alimento, continuamos la marcha.

El camino discurría cerca del arroyo de Puerto Rico hasta que empezamos a subir una pequeña loma que seguía en constante ascenso, teniendo siempre como referencia la cara sur del majestuoso pico de la Cruz de Juanar  (1.184 m) que era nuestro último objetivo. 

Llegamos a una zona arenosa con impresionantes vistas de la montaña que nos acompañaba a nuestra derecha; la Loma Pierna del Caballo y a nuestra izquierda la Loma de la Gaceta.

Tras varias subidas y bajadas más, llegamos al fin  a un bosquete de pinos cuando eran las 12:40 h. Aquí nos volvimos a tomar un pequeño descanso al cabo del cual emprendimos la subida a la Cruz de Juanar, dejando en el lugar a Gregorio que debido a un resfriado no se sentía con fuerzas para subir.

Tras una pesada subida por un sendero, que en su inicio se encontraba húmedo fruto de las lluvias acaecidas el día anterior, llegamos a la cima cuando eran las 13:40 h. El tiempo nos acompañaba y a pesar de una leve bruma, pudimos contemplar las vistas que nos brindaba la ocasión. El corto descanso nos permitió “engullir” los bocadillos y hacer las fotografías de rigor.

Antes de emprender la bajada aprovechamos la oportunidad que nos dió Begoña, una senderista de Marbella que nos hizo la foto del grupo posando con la bandera del club.

Al cabo de un buen rato de relajación emprendimos la bajada, la mayoría del grupo por un sendero más corto que salía al camino que llevaba a La Concha, mientras que Michael y Miguel bajaron por el mismo de subida para recoger en la bajada a Sofía y Ana que se habían quedado a media subida.

Al llegar al bosquete de pinos (15:30 h) nos encontramos con Gregorio, que nos estaba esperando junto con Gisela, su hijo Juan Manuel, su primo Santiago y Carlos de Lara, senderistas esteponeros con los que reemprendimos el regreso, cuando eran las 15:45 h, llegando a los coches a las 17:45 h después de haber  recorrido un total de 14,5 kilómetros en unas ocho horas, según marcaba el GPS del club que controlaba Rafa.

Posteriormente emprendimos el regreso a nuestras casas con la alegría de haber disfrutado de un día extraordinario en muy buena compañía y concordia.

Eso sí, no satisfechos con la excursión, un grupo nos fuimos primero a tomar algo a pie de la playa de San Pedro de Alcántara, en el chiringuito Kala Kalua situado en la urbanización Cortijo Blanco, teniendo que irnos de allí debido al frío que apareció nada más oponerse el sol. Al fin terminamos en el bar Lenon de la misma localidad, donde, además de tomarnos unos excelentes bocadillos, nos dio tiempo de completar el programa de actividades para los meses de marzo, abril y mayo.




De izquierda a derecha: Sofía, Miguel, Charo, Pepi, Violeta, Ángeles, Gregorio, Margaret, Chema, Ana, Jaime, Rafa, Yolanda, Belén y Michael (Foto: Anónimo).


Aquí tenéis el vídeo y las fotos de este día. Para visualizar ambas, haced doble clic sobre las imágenes.

Vídeo Cruz de Juanar

Galería Fotográfica