viernes, 27 de julio de 2012

Ruta nocturna, con luna creciente, por los Altabacales hasta el Velerín

CRÓNICA: RAFAEL RODRÍGUEZ
Quedamos en el lugar habitual, Bar Estadio a las 24:00 h. Javi se acercó a saludarnos e intercambiar impresiones sobre la ruta que no iba a hacer por ocupaciones personales. Cumplidos los quince minutos de cortesía y distribuidos en los coches de Ignacio y Rafa partimos diez compañeros y compañeras hacia el lugar de inicio de la ruta.

Subimos por la carretera de Jubrique hasta el punto kilométrico 9 que da acceso a la aerobase y balsas contraincendios. Allí dejamos los coches junto a la valla e iniciamos el recorrido hacia la una de la madrugada. La noche no estaba muy fría aunque corría un fuerte viento norte que a veces se tornaba caluroso en algunos tramos del recorrido.

La visibilidad no era excesiva, dado que la luna se encontraba en cuarto creciente, motivo por el que pudimos gozar de la vista de un cielo cubierto de estrellas. Descendimos por las laderas de Sierra Bermeja siguiendo el trazado de los caminos construidos por la Unión Resinera Española a principios del siglo XX, sobre la base de los que ya existían, para la explotación de la resina obtenida de los pinos que abundaban en esta zona.

A poco de iniciar la marcha llegamos a un cruce de caminos, en el que tomamos el que se dirigía a la derecha, siguiendo las indicaciones de un cartel que nos señalaba hacia Los Altabacales, ya en las cercanías del río Castor y metidos de lleno en Sierra BermejaEl viento arreciaba, sobre todo en los tramos de dirección este, más expuestos, pero nos ayudaba a permanecer despiertos y continuar con la marcha
.
A lo largo del camino nos cruzamos con algunos arroyuelos de agua cristalina que bajaban de la sierra y que pasaban bajo el camino embovedados para finalmente depositar sus aguas más abajo en los ríos Castor y Velerín.

Nuestra ruta discurría por un entorno salpicado de una vegetación muy variada al igual que la fauna, de la que pudimos ver algunos conejos y un pequeño zorro que aceptó nuestra comida.

El ritmo era rápido, lo que nos permitió completar la mitad del recorrido hacia las 04:00 h de la madrugada, momento que aprovechamos para que Carlos hiciese una cura de urgencia al que escribe, por una caída sufrida momentos antes y descansar además de reponer fuerzas.

Continuamos avanzando por la pista hasta llegar a varias casas de campo y cabrerizas y a la conocida como “Casa de los Guardas”. Solo los ladridos de los perros alteraban el silencio de la noche. El cansancio iba haciendo mella y la marcha se redujo, quedando el grupo fragmentado.

Pronto aparecieron los primeros rayos de luz y esto nos animó a continuar. Pasamos por el Cortijo de Nicola hacia las 07:00 h, ya clareando el día, y un kilómetro y medio más adelante tomamos el carril de la derecha para llegar a escasos metros al punto final de nuestro recorrido, a la altura del puente de la autovía, donde Chema dejó su coche por la noche.

Poco a poco fuimos llegando a este lugar con más sueño que cansancio, lugar en el que realizamos la foto del grupo. Posteriormente Chema con José Antonio, Carlos, Ignacio y Rafa se marcharon para recoger los coches en el punto de inicio de la ruta mientras que el resto del grupo continuó caminando unos 3 km más hasta llegar a la autovía donde esperaron la llegada de los coches.

Ya de vuelta con los vehículos, algunos compañeros decidieron marcharse por sus ocupaciones personales o por el sueño acumulado. Miguel, Rafi y Rafa decidieron terminar la salida con un desayuno en el bar El Caliente, en el paseo marítimo de Estepona, dando por finalizada la jornada que, como siempre, transcurrió en perfecta armonía y camaradería.



  Mapa desde Estepona al km 10 de la carretera MA-8301 que sube a la sierra.



De izquierda a derecha: Sofía Luque, Sofía C. Mateos, Rafael Rodríguez, Pepi González, José Antonio Quiros, Miguel Alonso, Carlos de Lara, Ignacio Pérez de Vargas, José María Martín y Rafi Román.

Vídeo Altabacales Nocturna



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sábado, 21 de julio de 2012

Recorrido por las playas de Zahara de los Atunes: Atlanterra y de los Alemanes


CRÓNICA: MIGUEL ALONSO
El sábado día 21 de julio realizamos la excursión, programada para este día, un pequeño grupo de socios de LOS PINSAPOS desplazándonos hacia Zahara de los Atunes en dos coches. De Estepona salimos, pasadas las 8 de la mañana, por la autovía A-7 en sentido Cádiz. Al pasar a la altura de Tarifa la bruma nos impedía ver con nitidez la costa magrebí, menos mal que a lo largo de la mañana el paisaje se fue despejando. Al cabo de unos kilómetros en animada conversación con los compañeros de viaje, llegamos al kilómetro 56,2 donde tomamos el desvío que salía a la izquierda y que nos introducía en la carretera A-2227.


Después de recorrer 10,5 kilómetros llegamos ante el arroyo Cachón, que cruzamos a través de un puente, entrando en el núcleo urbano de Zahara. Siguiendo las indicaciones que nos señalaban hacia el centro del pueblo, continuamos para girar en un cruce a la derecha hasta llegar a la altura de los restos del antiguo Palacio Jadraza, que dejamos a nuestra izquierda, siguiendo hasta la playa donde aparcamos los coches ante el Hotel Gran Sol, cuando eran las diez y cuarto de la mañana. Desde Estepona habíamos invertido un tiempo de unas 2 horas en hacer un recorrido de 112 kilómetros por una carretera en buen estado.


Una vez que aparcamos y nos vestimos de playeros, aprovechamos para desayunar en un bar cercano en alegre sintonía entre los siete compañeros que nos habíamos dispuesto a pasar una jornada playera: Pepi, María e Inma y por la parte masculina; Robert, Javier, Chema y Miguel, el que os narra esta crónica.


Ya desayunados (11:15 h), nos desplazamos a la cercana playa atravesando una franja de terreno dunar a través de una de las muchas pasarelas que había a lo largo de una playa inmensa, de más de seis kilómetros de longitud y muy ancha, con una dorada y fina arena bañada por las frías aguas atlánticas en plena Costa de la Luz.


Nuestro proyecto consistía en recorrer la playa de un extremo, cerca de la desambocadura del río Cachón al oeste, hasta el extremo contrario, al este, donde el Cabo de la Plata avanza hacia el mar impidiendo el paso a la cercana playa denominada por los zahareños "Playa de los Alemanes".


Al llegar a este punto, donde un viejo búnker corona el punto más extremo del cabo (12:20 h), cinco compañeros decidieron acceder a esa playa subiendo por una escalinata de 128 peldaños, en pleno promontorio del Cabo de Plata, hasta el Faro de Camarinal o "Faro de Gracia" situado entre la ensenada de Bolonia y Zahara de los Atunes.


Contaron su experiencia, además de subir tanto escalón, hubieron de recorrer un trecho por una carretera de asfalto que, dada la hora (14:50 h), con el sol encima les martirizó un poco. La Playa de los Alemanes la recorrieron en toda su extensión disfrutando a su vez de unos refrescantes baños, para después emprender el regreso bajando la escalera que les llevó de nuevo al búnker y regresar al lugar donde les esperábamos Robert y yo.


Robert y este que lo cuenta, decidimos hacer el camino inverso hacia el lugar donde habíamos comenzado el recorrido, parándonos varias veces para darnos unos baños en un agua que ya no notábamos tan fría, al contrario, nos resultaba estupenda.


Después de una ducha decidimos acercarnos a donde habíamos dejado los coches para tomarnos unas cervezas (13:40 h). Al final, después de una tapa de calamares, decidimos pedir una ración de atún encebollado acompañado de calabacín y cebolla pochada, uno de los platos típicos de Zahara, que nos supo a gloria.


Al fin llegaron nuestros compañeros (16:00 h), con los que regresamos a la playa, donde dispusimos las sombrillas y toallas para pasar unas horas en animada conversación. Ellos degustaron unas espléndidas ensaladas: una de pasta que traía Pepi y la otra de cuscús que había hecho María. Nosotros, con los calamares y el atún ya estábamos servidos, por lo que no pudimos probar bocado, aunque la pinta de lo que comían era muy buena.


Tras la comida, algunos decidieron recorrer la playa hasta el oeste, regresando al poco rato para recoger las cosas y marcharnos a Estepona (18:15 h) con el fin de evitar el tráfico de la carretera, muy concurrido a esas horas.


Un espléndido día, en un bello lugar, al que tendremos que venir en otra ocasión por el atún y por la playa.

   Mapa del recorrido por carretera desde Estepona a Zahara de los Atunes.


   De izquierda a derecha: Miguel Alonso, Robert B. Sinnock, José María Martín, Inmaculada Martín, María Moreno, Pepi González y Javier Duarte.

   
Vídeo  Zahara - Atlanterra 




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lunes, 16 de julio de 2012

Recorrido por el cauce del río Chillar

CRÓNICA: MIGUEL ALONSO
El lunes día 16 de julio, día en que se celebra en Estepona la fiesta del Carmen, decidimos elegir para efectuar esta excursión, dado que en Estepona es fiesta y en Nerja y alrrededores no, por lo que pudimos disfrutar el día sin la concurrencia de tantos “domingueros” como sería en el caso de que esta festividad hubiera caído en sábado o domingo.

De Estepona salimos pasadas las 8 de la mañana dirigiéndonos por la Autovía del Mediterráneo A-7, en sentido Málaga. Al llegar al punto kilométrico 292 de la Autovía A-7 paramos en la Estación de Servício Axarquía (9:50 h) para desayunar en el restaurante del área y reagruparnos todos los compañeros después de un recorrido de 148 kilómetros.

Una vez desayunados continuamos la marcha por la carretera MA-5105 que nos llevaría a Nerja y tras unos cuantos titubeos por sus calles, conseguimos llegar a la calle Mirto por donde continuamos por un camino de tierra que discurría bajo la autovía, hasta llegar a las instalaciones de una antigua cantera (11:00 h), lugar donde dejamos aparcados los coches para comenzar la ruta a pie.

La ruta por el Chillar
Una vez que nos cambiamos de ropa y zapatos y nos pusimos los bañadore, comenzamos la primera parte de la ruta (11:15 h) caminando a pie por un cauce seco, durante una media hora más o menos, hasta llegar a una pequeña central hidroeléctrica y tras subir una corta cuesta, nos introducimos en el cauce del río para remontarlo.

El camino no tenía pérdida ya que se realizaba en su totalidad dentro del lecho del río, por un paraje alejado de poblaciones y rodeado de un bosque de galería que lo flanqueaba prácticamente desde el principio y de una vegetación propia de ribera: adelfas, zarzas, juncales así como culantrillos, helechos y sauces.

El calor quedaba mitigado por el frescor del agua del río por donde ibamos metidos y por el tránsito a través de unos desfiladeros, que el río erosionó a lo largo de millones de años formando unos estrechos cañones, con una altura de más de cién metros en algunos puntos, que a su vez creaban un ambiente fresco debido a sus paredes de mármol blanco.

El camino era de una gran belleza pasando por estrechos desfiladeros con el agua corriendo a nuestros pies y por pequeñas cascadas de agua que en algunos puntos brotaban cayendo al río. Al fin llegamos a la primera poza (12:00 h) en la que, tras dejar a un lado la mochila, nos introducimos para disfrutar del primer baño del día. El agua estaba fresquita pero muy gratificante.

Después del primer baño vinieron otros más a lo largo de un recorido cada vez más maravilloso. Es una excursión de la que nadie saldrá desfraudado.

El grupo se fue fraccionando en otros más reducidos ya que unos lo recorrían más deprisa y otros, con más dificultades, lo hacían más lentos, además por el tiempo que se invertía sumergiéndonos en las charcas que nos ibamos encontrando.

Nuestra ruta terminó (14:00 h), después de haber recorrido unos 6 ó 7 kilómetros por el río, habiendo pasado por una serie de pozas naturales, muy bellas, hasta llegar a una donde caía un gran chorro de agua. En este lugar paramos para comer y darnos unos baños.

Pasadas las tres de la tarde emprendimos el regreso llegando a la cantera, lugar donde habíamos dejado aparcados los coches por la mañana el último grupo cuando eran las (17:50 h). Después de cambiarnos de ropa y calzado nos dirigimos al lugar donde desyunamos por la mañana, en la Estación de Servício Axarquía, para tomarnos unos refrescos o cafés emprendiendo posteriormente el regreso a nuestras casas (19:20 h) después de haber disfrutado de una bonita excursión, para no olvidar y repetir el próximo año.

Plano del recorrido por carretera desde Estepona hasta Nerja.
  Otra opción para acceder al río Chillar, entrando por la avenida de la Constitución a la calle Mirto y desde aquí acceder al río.

   De izquierda a derecha: Antonio, ?, Carlos, Ana Galindo y Carlos de Lara de GRUME. De LOS PINSAPOS: Marja Bolscher, Guadalupe Ortiz, Robert Sinnock, Chema Martín, José Luis Jiménez Berlanga (GRUME), Pepe García de la Nava, Luis Cabezas, Charo García, Miguel Alonso, Pura Ruedas, Ignacio Pérez de Vargas, Juan de Dios Cabezas y Javier Duarte.


Vídeo Río Chillar

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sábado, 14 de julio de 2012

Recorrido por el sendero del Gaitanejo y baños en el embalse del Guadalhorce

CRÓNICA: MIGUEL ALONSO
El sábado día 14 de julio decidimos hacer una ruta por el entorno de los embalses, en el Paraje Natural Desfiladero de los Gaitanes. Partimos de Estepona por la autovía del Mediterráneo A-7 en sentido Málaga, desviándonos en la salida 185 para continuar  por la carretera A-355 hacia Ojén y seguir carretera arriba dejando atrás los pueblos de Coin, Pizarra, Carratraca, para luego desviarnos hacia Ardales por la Autovía del Guadalhorce A-357. A la altura de Ardales tomamos por el desvío que nos indicaba hacia El Chorro. A partir de ahí la carretera iba bordeando gran parte del Embalse del Conde del Guadalhorce, que en todo momento quedaba a nuestra izquierda, hasta que, recorridos unos 5 kilómetros desde el desvío, llegamos a un punto donde se nos indicaba a la derecha, El Chorro y Parque Ardales al frente. Siguiendo las indicaciones llegamos al Camping Parque Ardales, justo al lado del desfiladero de los Gaitanes y más adelante, al fin, llegamos a nuestro punto de destino (10:00 h), el restaurante El Kiosco junto al que dejamos aparcados los coches.

Antes de emprender la ruta (10:20 h), encargamos una paella para las tres de la tarde en el Restaurante, así dejábamos tiempo suficiente para hacer la ruta y darnos unos baños en el embalse antes de la comida.

El entorno
En Paraje Natural Desfiladero de los Gaitanes, junto con el embalse del Guadalhorce forman un auténtico paraíso para los amantes de la naturaleza y el senderismo. Por ello escogimos, para esta jornada del 14 de julio, esta ruta que discurría por un entorno acuático, además de por su belleza paisajística, un lugar ideal para disfrutar de una buena sesión de baños, combinada con una ruta sencilla aprovechando este privilegiado entorno.

El Sendero del Gaitanejo
Justo al lado del restaurante El Kiosco se encuentra la entrada a un pequeño tunecillo excavado en roca arenisca, de unos 150 metros de longitud que daba paso, al otro lado de la montaña, a una ladera de pinar con vistas al “Embalse del Gaitanejo” por el que fuimos andando rodeados en todo momento de abundante vegetación, especialmente de pino de repoblación, que daban un toque verde al paisaje. El calor se hacía sentir, pero era llevadero.

Pronto enlazamos con la pista que partía desde el Restaurante el Mirador (10:45 h), no tardando en encontrarnos con el ramal que ascendía a la derecha y que lleva hasta el Mirador del Almorchón y a la variante para ascender al Pico del Convento. Nosotros continuamos por la pista principal con nuevas perspectivas del embalse del Gaitanejo, que fuimos viendo entre las ramas y las copas de los pinos que flanqueaban el camino. Llegamos a un punto donde a nuestra derecha partía un sendero que conducía al Pico del Convento (11:10).  Nosotros continuamos por la pista atravesando un nuevo túnel, también excavado en roca arenisca, que nada más dejar atrás nos condujo a un lugar plagado de grandes oquedades rocosas, hasta llegar a la central hidroeléctrica (11:20).

Continuamos el camino pasando junto a una valla metálica que rodeaba la central, que dejamos a nuestra derecha, observando a nuestra izquierda la presa del Gaitanejo, construida a base de bloques de sillería.

El Caminito del Rey
Unos cién metros más adelante, llegamos al comienzo del famoso “Caminito del Rey”, en su tramo correspondiente al Desfiladero del Gaitanejo, cuyo acceso está cortado por una puerta de hierro que frusta nuestro deseo de asomarnos más allá ya que actualmente está impracticable, por lo que está absolutamente prohibído el acceso al mismo debido al peligroso estado en que se encuentra.

En este lugar unas escalinata excavadas en la roca nos permitieron bajar a una cota más baja, justo al lado donde vierte el agua de la presa y desde donde pudimos ver más de cerca la famosa pasarela, prácticamente impracticable del Caminito del Rey, donde nos hicimos unas fotos en ese espectacular rincón.

De vuelta a la central hidroeléctrica, emprendimos el regreso y equivocadamente, continuamos por la pista en vez de hacerlo por la senda de pescadores, que discurría paralela a la orilla del embalse del Gaitanejo.

El Pico del Convento
Metros más adelante y tras pasar de nuevo el segundo túnel, que ya habíamos pasado anteriormente, una parte del grupo decidió subir al Pico del Convento y otros decidieron continuar hasta el restaurante para tomar unas cervezas, hacía mucho calor, y bajar después a la orilla del embalse (13:00 h) donde Lupe se había quedado desde el principio por tener unas molestias lumbares.

Los compañeros que subieron al cima del Convento, un singular promontorio, el más alto de la zona en la que nos encontrábamos, además de disfrutar de unas estupendas vistas, localizaron una cavidad rectangular excavada en la roca perteneciente a un antiguo aljibe medieval. En la bajada volvieron hacia la central eléctrica y desde allí regresaron por la senda de pescadores, que discurría paralela a la orilla del embalse del Gaitanejo y que el otro grupo no recorrió, regresando al lugar donde les esperábamos disfrutando de los baños (14:30 h)

La paella en el Kiosco
Después de unos baños nos desplazámos al restaurante para comer una ensalada y degustar una rica paella. en un grato ambiente que seguiremos propiciando en sucesivos encuentros.

Después de la comida regresamos al embalse para continuar con los baños, que se extendieron por un buen rato, dando finalmente por finalizada la jornada y emprendiendo el regreso a Estepona pasadas las siete de la tarde.

   Mapa del recorrido de 98 km desde Estepona a Ardales.





      Mapa de la ruta circular que haremos, la que está marcada con trazos rojos cercana al embalse de Gaitanejo ya que la del Pico del Convento no la haremos.

Croqui del recorrido marcado en trazos verdes, cercano al embalse de Gaitanejo, que haremos pasando el pequeño túnel, para seguir hasta una pequeña represa donde está la Central Eléctrica y regresar por las pista pasando por dos túneles hasta llegar al lugar de inicio en la Venta El Quiosco.

   De izquierda a derecha: Mireya Tellez, Juan Manuel Usero, María Lozano, Ana Ortiz, Guadalupe Ortiz, José María Martín, Marja Bolscher, Miguel Alonso, Javier Duarte y Ricardo Comino.



Vídeo Gaitanejo-Guadalhorce

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sábado, 7 de julio de 2012

Baños y recorrido por las playas y dunas de Artola-Cabopino

CRÓNICA: MIGUEL ALONSO
El pasado sábado día 7 de julio iniciamos la temporada veraniega con unas salidas pensadas para realizar, los sábados o domingos, en las playas que, en algunos casos, alternaremos con cortas rutas por el entorno de la costa correspondiente.


Consiste en aprovechar estos días con el fin de que muchos de nosotros demos contenido a ese descanso semanal, junto con los compañeros del club y los familiares y amigos que nos acompañen. La idea consiste en que cada vez que salgamos nos desplacemos por las distintas playas cercanas de la Costa del Sol malagueña; Marbella, San Pedro de Alcántara, Estepona, Manilva… y las de la costa gaditana como; Algeciras, Tarifa, Valdevaqueros, Bolonia, Zahara de los Atunes… y las que vayamos proponiendo unos y otros.


Este día salimos de Estepona un grupo de compañeros para pasar un día de playa y hacer un corto recorrido por el entorno de la costa marbellí, concretamente en la zona de Las Chapas, por las playas y dunas de Artola-Cabopino, distante unos 35 kilómetros de  Estepona.


A las diez y media de la mañana emprendimos el viaje en tres coches hasta la gasolinera de Repsol, situada en el kilómetro 189,2 de la autovía del Mediterráneo A-7, punto de encuentro con el resto de compañeros. Una vez agrupados continuamos unos 800 metros más adelante, sobrepasando la Residencia de Tiempo Libre, lugar donde un cartel situado al inicio del sendero indicaba “Chiringuito Las Mimosas” donde finalmente aparcaríamos los coches teniendo a escasos metros la playa donde estableceríamos nuestro “campamento” compuesto por las sombrillas y sillas para pasar el día. En este lugar nos estaba esperando nuestro compañero Pepe Garzón que, debido a una lesión en el pie, hace tiempo que no puede venir de ruta. Al vivir en Marbella se acercó a saludarnos.
  
Una vez situados, emprendimos la actividad que a todos nosotros nos apasiona, el caminar (11:15 h), en este caso por la orilla del mar hacia el este. Nuestra sorpresa y desilución se presentó al comenzar el recorrido y encontrarnos todo el invadido por miles de medusas, la mayoría de la especie Pelagia noctiluca, y algunas, la Rhizostoma luteumde, de hasta 50 cm de diámetro. Menos mal que a las tradicionales banderas de color rojo, amarillo y verde que se izan para informar a diario sobre el estado del mar, se suma este año una nueva, de color blanco y con un par de medusas dibujadas en color morado, que alerta de la masiva presencia de estos molestos y temibles invertebrados marinos.


La playa estaba repleta de frustrados bañistas que huían del agua por temor a la picadura de las medusas. Nosotros seguimos el recorrido sorteando como podíamos a estos molestos invertebrados, también llamados aguamalas, malaguas, aguavivas, aguacuajada o lágrimas de mar. En la mitología griega, Medusa era un monstruo que convertía en piedra a aquellos que la miraban (?).


En el recorrido, además de las medusas, encontramos algunas rocas repletas de pequeños mejillones que algunos recolectaban, según decían, para darle sabor a la paella (?). En nuestro camino nos encontramos con la “Torre de Lance de las Cañas”, torre con vocación guerrera, que fue construída con motivos defensivos en la segunda mitad del siglo XVI, de manpostería con adornos y esquinales en ladrillo. Se trata de un torreón de considerables dimensiones: 10,85 metros de altura y 53,53 de perímetro.


En primera línea de playa, a lo largo de todo nuestro recorrido, ibamos contemplando las dunas fáciles de distinguir. Los vientos dominantes de dirección noroeste y las corrientes litorales aportaron incesantemente materiales arenosos hasta formar un cordón dunar de una veintena de kilómetros de longitud. Más al interior, como una barrera paralela a la costa, se encuentraban las dunas móviles inactivas, cubiertas ya de vegetación. Y en una posición más alejada, las dunas fósiles inmóviles, invadidas de un denso pinar.


En las proximidades del puerto de Cabopino nos encontrámos con la Torre Ladrones, la más alta (15 m) del litoral malagueño, de arquitectura militar y defensiva declarada Bien de Interés Cultural. Su origen parece remontarse a la época romana. Los voladizos o matacanes de protección de que disponía (llamados ladroneras) son los que dan nombre a la misma.


Al fin llegamos al puerto de Cabopino (12:45 h), continuando una vez sobrepasado este hacia la playa colindante de Calahonda que recorrímos en su totalidad llegando al final de la misma sobre las (14:30 h).


La vuelta la hicimos a un paso más rápido pues la hora de comer ya estaba encima, y el estómago nos estába anunciando un cierto vacío, llegando a nuestro “improvisado campamento” sobre las tres y media de la tarde. Inmediatamente nos dispusimos a comer tomando posteriormente unos cafés en el “Chiringuito Las Mimosas”, que teníamos a nuestro lado, y luego disfrutar un deseado descanso bajo las sombrillas después de un bonito recorrido de unos 16 kilómetros entre ida y vuelta.


Después del reposo un pequeño grupo de compañeros, no contentos con el anterior recorrido, emprendieron otro, esta vez hacia poniente, de unos seis kilómetros de longitud, regresando justo cuando comenzó a caer una densa niebla acompañada de una bajada de la temperatura, hecho que nos hizo recoger todos nuestros enseres emprendiendo el regreso a nuestras casas cuando eran las siete y media de la tarde.


Bonito día que esperamos repetir por otras playas a lo largo del verano.


    Mapa del recorrido en coche desde Estepona al km 190 (Residencia de Tiempo Libre) hasta el “Chiringuito Las Mimosas”, donde aparcaremos los coches.

   De izquierda a derecha: Charo García, Ángeles Tirado, Lucía Gómez, Margaret O'Connor, Miguel Alonso, Marja Bolscher, Pilar Arangüena, Jimena García, Javier Duarte, José María Martín y Guadalupe Ortiz. Falta Violeta Montequín.



Vídeo Artola - Cabopino




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